31 ago 2007

DIETAS ESPECIALES

UNA DIETA SANA

Se han realizado numerosos estudios sobre los efectos de la mayoría de los alimentos corrientes en el funcionamiento del organismo, y gracias a ellos aumenta en los países desarrollados la difusión de datos sobre la manera más sana de alimentarse. Así, abundan las recomendaciones, ciertamente concretas en muchos casos, de adoptar el consumo de unos productos y descartar el de otros. Sin embargo, a pesar de que cuenta con más información y de que cada vez es mayor el número de personas que toma conciencia acerca de la alimentación, el proceso de adaptación mental a una nueva forma de considerar cada alimento es lenta, por lo cual subsisten ciertos hábitos alimentarios decididamente nocivos para la salud.

foto002.gif (24764 bytes)

Los cuatro grandes elementos que componen la mayoría de los alimentos que suelen consumirse son las grasas, los hidratos de carbono, las proteínas y las vitaminas. Ninguno de ellos es perjudicial en sí, siempre que combinen de la forma óptima para beneficio del organismo y que se evite el abuso o la carencia de cualquiera de ellos o de todos. Puede decirse que el secreto para mantener el cuerpo en el estado más sano posible reside en mezclar, de forma equilibrada, los nutrientes esenciales y en comer con moderación.

LAS GRASAS

El organismo necesita grasas, puesto que las utiliza para producir energía, pero hay que distinguir entre las que, con gran variedad, pertenecen a los tres grandes grupos en que pueden dividirse: las grasas saturadas, las insaturadas y las poliinsaturadas.

Las primeras, en particular las de origen animal, son las menos recomendables por su alto contenido en colesterol -elemento causante de dolencias cardiovasculares y, por lo tanto, contraindicados en esos casos- y en calorías -causa directa de la obesidad porque el organismo, al no poder utilizar todas ni desprenderse del exceso, las acumula-. Entre los alimentos más ricos en ellas se encuentran los sesos, la yema de los huevos, la mantequila, los mariscos y algunos pescados, los quesos más grasos, la carne de mamífero y el chocolate.

Por el contrario, las poliinsaturadas, por lo general de origen vegetal, son las más convenientes porque no producen elevados niveles de colesterol en la sangre, sino que permiten reducir esos niveles cuando son altos. Estas grasas se encuentran en los aceites vegetales, como los de maíz, uva, girasol o soja, y en la margarina vegetal, que con preferencia deben consumirse en crudo. En todo caso, debe tenerse en cuenta que la ingestión diaria de grasas debe constituir el 20% del aporte energético. Una ingestión mayor o menor puede desequilibrar el aporte idóneo y causar alteraciones en el buen funcionamiento del organismo.


No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...