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3 dic 2012

Ahora se puede predecir la obesidad desde la infancia

Investigadores británicos diseñaron una fórmula simple que, dicen, puede predecir las posibilidades que tiene un bebé de ser obeso más tarde en la vida.

La fórmula combina varios factores conocidos para calcular el riesgo de obesidad. El equipo del Imperial College de Londres, que publica el estudio en PLoS One, espera que el avance se utilizado para identificar a los bebés que están en riesgo.  La obesidad infantil puede condu
cir a muchos problemas de salud, incluidos la diabetes tipo 2 y la enfermedad del corazón.

Los investigadores analizaron los registros de 4.032 niños finlandeses nacidos en 1986 y los datos de otros dos estudios que incluyeron a 1.503 niños italianos y 1.032 niños estadounidenses. Encontraron que analizando unas cuantas mediciones simples, como el peso del bebé al nacer y si la madre era fumadora, era suficiente para predecir la obesidad.

Ambiente, no genética
Previamente se pensaba que los factores genéticos podían ofrecer claves importantes sobre problemas de peso más tarde en la vida. Pero sólo uno cada 10 casos de obesidad es resultado de una rara mutación genética que afecta el apetito, afirman los científicos. Los expertos están preocupados porque la obesidad infantil se ha incrementado. En Inglaterra se calcula que 17% de niños y 15% de niñas son ahora obesas.

Los factores de riesgo de obesidad ya son bien conocidos. Pero ésta es la primera vez que se combinan estos factores en una fórmula. El profesor Philippe Froguel, quien dirigió el estudio, afirma que la prevención es la mejor estrategia. Porque una vez obeso puede ser muy difícil que un niño pierda peso.

"La ecuación está basada en datos que todos pueden obtener de un recién nacido y encontramos que ésta puede predecir casi 80% de los niños obesos" dice el investigador. "Desafortunadamente, las campañas de prevención pública han sido algo ineficientes para prevenir la obesidad en niños de edad escolar. Enseñar a los padres sobre los peligros de la alimentación excesiva o los malos hábitos alimenticios puede ser mucho más efectivo". "El mensaje es simple. Todos los niños en riesgo deben ser identificados, monitoreados y deben recibir buena asesoría. Pero esto es costoso" agrega.

El profesor Paul Gately, especialista en obesidad infantil de la Universidad Metropolitana de Leeds, Inglaterra, afirma que una herramienta como ésta ayudaría a centrarse en la gente que está en riesgo en lugar de llevar a cabo un enfoque de "una talla única para todos", la cual, dice, no funciona.

"En lugar de gastar dinero en un gran número de personas, podemos ser más específicos y gastarlo apropiadamente". "Quizás no ahorraríamos dinero a corto plazo pero sería gastado más sabiamente y podría reducir la cuenta de los servicios nacionales de salud en el futuro". "Hemos hecho un excelente trabajo al destacar que la obesidad es un asunto serio pero hemos sembrado paranoia en el público general de que todos están en riesgo". "Las herramientas de este tipo ayudarán a cambiar esa actitud. Y una vez que la usemos, necesitamos programas de intervención para los niños que están en mayor riesgo" agrega el experto.

/revistafucsia

16 ene 2012

Cómo ser astuto con los antojos

¿Tus antojos te alejan de mantener tu peso ideal? Los antojos fuertes pueden, en realidad, arruinar una dieta, y causar culpa y estrés cuando son demasiado fuertes para ignorarlos.

Algunas personas piensan que los antojos son parte de la vida y que un poco de fuerza de voluntad es lo único que se necesita para vencerlos. ¡No es así! Pero puedes ser más astuto que tus antojos, para no permitir que te controlen, siguiendo estos simples pasos.

Paso 1: Identifica el Antojo

Detente un momento e identifica el antojo. ¿Qué ansías comer?

Esas ansias son la forma que tiene tu cuerpo de decirte que necesita algo. Si tienes antojo de algo salado, es posible que estés deshidratado. Si tienes antojo de un bocadillo dulce, puede que tengas bajo el nivel de azúcar en la sangre. Si tienes antojos de frutas y vegetales, podrías necesitar vitaminas o fibra.

A veces ansiamos comer grasa si hemos mantenido una dieta baja en grasa por mucho tiempo. Un fuerte deseo de leche, en realidad, sugiere una necesidad de calcio o vitamina D.

Una vez que averiguaste de qué tienes antojo, es tiempo de aprender por qué.

Paso 2: Identifica Qué es lo Que Dispara el Antojo

Es importante ser capaz de saber si un antojo es una necesidad nutricional legítima o solo el síntoma de emociones fuertes o reacciones químicas.

Estudia las circunstancias que rodean esas ansias. ¿Estás hambriento simplemente porque has pasado mucho tiempo sin comer? ¿Algo hizo que te pusieras triste repentinamente, enojado o estresado? ¿Estás, solamente, aburrido?

Algunas veces, después de comer una comida cargada en carbohidratos, te encontrarás deseándolos otra vez en muy poco
tiempo. Esto es porque los carbohidratos elevaron tu nivel de glucosa en la sangre, disparando la liberación de insulina con una subsecuente caída rápida de tu nivel de azúcar en la sangre  poco después de la comida. El cuerpo responde haciéndote sentir ganas de ingerir azúcar (carbohidratos).

Escribe las circunstancias en tu diario alimenticio y comienza el seguimiento de tus antojos. Verás emerger un patrón. Si es así, podrás seguir ese patrón para predecir ansias futuras y evitarlas antes de que ataquen.

Paso 3: Haz Sustituciones Satisfactorias

Ocurren muchos fracasos con las dietas porque sentimos un antojo muy fuerte por algo dulce o grasoso, así que, cogemos el primer alimento cercano que cumple con esos criterios. Demasiado frecuentemente, es algo poco saludable y alto en calorías.

Tómate un momento para ser honesto contigo mismo. ¿De verdad necesitas un pedazo grande de pastel, o un pedazo menos sería suficiente? Algunas veces solo el sabor de algo dulce o cremoso es suficiente para satisfacer las ansias de este tipo de alimentos.

En lugar de coger una bolsa grande de papas fritas coge sólo un puñado de maníes salados o una bolsa de 100 calorías de palomitas de maíz bajas en grasa. Ellos saciarán tu antojo de algo salado o crujiente sin arruinar tu dieta.

El deseo de grasa se puede frenar al comer unas rebanadas de aguacate, o agregando algo de aceite de oliva extra virgen a una rebanada de pan integral. Sé creativo con las sustituciones y rara vez te sentirás privado de ese antojo.

Paso 4: Se Consciente


Comer inconscientemente le permite a los antojos encontrar un camino en nosotros. Comer inconscientemente nos pone fuera de control.

Siéntate y presta atención en el momento mismo en que comienzas a ser atacado por esas ansias. Identifica el antojo y sus causas, y concédetelo con moderación. Mientras comes, préstale atención a la respuesta de tu cuerpo.

Tómate un tiempo para saborear cada bocado. Suelta el tenedor o la cuchara después de un bocado o dos, y respira lenta y acompasadamente. No leas o mires la televisión; en su lugar, céntrate en lo que estás comiendo.

Toma agua durante toda la comida. Algunas veces la sed parece hambre, produciendo ansias que nos mantienen comiendo más allá de la saciedad. Cuando termines, tómate un tiempo para estirarte y relajarte antes de volver a tus actividades diarias.

Estas poderosas sugerencias te pondrán en contacto con tu hambre verdadera ¡y nunca tendrás que temerle a tus antojos otra vez!

/bajar-de-peso.
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