Cuando a una persona de la calle se le pide que enumere algunas de las dietas milagro más conocidas hay una que rara vez falta en la relación: La dieta de la alcachofa. Pero, ¿en qué consiste esta “dieta”?
Sinceramente no lo he sabido nunca muy bien. Hasta ahora, que el azar ma ha llevado a ella… y a que me ha dado por ahí. Podemos jugar o bien a bucear por Internet o bien simplemente a imaginárnosla. Si recurrimos a la última opción podemos pensar que se trata de incluir en nuestro menú diario distintas recetas que contengan este ingrediente, la alcachofa: Pastel de alcachofa, alcachofa al horno, pudin de alcachofa, natillas de alcachofa, alcachofas rebozadas, carpacho de alcachofa, puré de alcachofa, alcachofas guisadas, alcachofas rellenas, alcachofas con jamón, con foie… pero va y no, no se trata de esto. Si recurrimos a buscar por Internet resulta que la “dieta de la alcachofa”, en esencia, consiste en incluir distintas cápsulas y ampollitas a base de alcachofa y otras maravillas verde-eco-fito-dietéticas en nuestra dieta particular, siempre bastante raquítica en este marco, mientras seguimos esta propuesta.
Y se preguntarán ustedes ¿y a qué viene ahora el hablar de esta dieta tan demodé habiendo como hay en la actualidad dietas mucho más modernas y efectivas (ironía) para perder peso? La respuesta es que el otro día me tocó hacer cola en una farmacia y me entretuve leyendo los folletos que, con una alta calidad científica (más fina ironía) estaban a mí disposición para la promoción de productos con la pérdida de peso como reclamo. Y uno de ellos hacía alusión a la “dieta de la alcachofa”, así tal cual. Y a juzgar por los productos que se promocionaban en el folleto éste era editado a iniciativa de los laboratorios Arkopharma.
Sinceramente no lo he sabido nunca muy bien. Hasta ahora, que el azar ma ha llevado a ella… y a que me ha dado por ahí. Podemos jugar o bien a bucear por Internet o bien simplemente a imaginárnosla. Si recurrimos a la última opción podemos pensar que se trata de incluir en nuestro menú diario distintas recetas que contengan este ingrediente, la alcachofa: Pastel de alcachofa, alcachofa al horno, pudin de alcachofa, natillas de alcachofa, alcachofas rebozadas, carpacho de alcachofa, puré de alcachofa, alcachofas guisadas, alcachofas rellenas, alcachofas con jamón, con foie… pero va y no, no se trata de esto. Si recurrimos a buscar por Internet resulta que la “dieta de la alcachofa”, en esencia, consiste en incluir distintas cápsulas y ampollitas a base de alcachofa y otras maravillas verde-eco-fito-dietéticas en nuestra dieta particular, siempre bastante raquítica en este marco, mientras seguimos esta propuesta.
Y se preguntarán ustedes ¿y a qué viene ahora el hablar de esta dieta tan demodé habiendo como hay en la actualidad dietas mucho más modernas y efectivas (ironía) para perder peso? La respuesta es que el otro día me tocó hacer cola en una farmacia y me entretuve leyendo los folletos que, con una alta calidad científica (más fina ironía) estaban a mí disposición para la promoción de productos con la pérdida de peso como reclamo. Y uno de ellos hacía alusión a la “dieta de la alcachofa”, así tal cual. Y a juzgar por los productos que se promocionaban en el folleto éste era editado a iniciativa de los laboratorios Arkopharma.