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7 abr 2011

9 Razones por las que estás ganando peso

¿Por qué ganamos peso? Si empiezas a ingerir más calorías (has tomado la costumbre de agregar crema y azúcar al café, cuando antes te lo tomabas negro...

¿Por qué ganamos peso? Si empiezas a ingerir más calorías (has tomado la costumbre de agregar crema y azúcar al café, cuando antes te lo tomabas negro…. Por ejemplo), o has perdido la rutina de hacer ejercicio, no te sorprendas al ver unos números de más en la báscula. Pero, si no has cambiado tu rutina para nada y estás ganando peso, ¿A qué se debe? Es hora que conozcas cuales pueden ser las razones.

1. No duermes lo suficiente.
Hay dos razones por las que no dormir se relaciona con ganar peso. La primera razón es obvia. Si te quedas despierta, ya sea viendo televisión o estudiando, es más probable que hagas tu ronda por la cocina en busca de un ‘snack’, lo cual incrementa tu ingesta de calorías. La segunda razón hace referencia a lo que sucede a nivel químico en tu cuerpo cuando no duermes. Las hormonas que afectan el apetito se descontrolan, haciendo que te de más hambre a la siguiente mañana. Estas hormonas también hacen que no te sientas tan llena como deberías después de comer. Duerme.

2. Estrés
Cuando tu vida y tu carrera se vuelven demasiado intensas, tu cuerpo entra en un estado de supervivencia: el Cortisol, la ‘hormona del estrés’, es secretado cuando estás estresada, lo que te hace dar hambre. Relájate.

3. Antidepresivos
Un efecto secundario desafortunado de los antidepresivos es la ganancia de peso, lo cual puede ocurrir en un 25% de las personas a largo plazo. Habla con tu doctor acerca de cambiar a otro medicamento si estás segura de que esto es la causa de que estés ganando peso. Sin embargo, esto no le sucede a todo el mundo.

4. Corticosteroides
Medicamentos antiinflamatorios como la prednisona se conocen por esto. Las razones más conocidas son la retención de líquidos y un incremento en el apetito. Sin embargo, la intensidad del efecto secundario depende de la dosis y el tiempo en el que debes tomarlos. Algunas personas perciben un incremento de la grasa en lugares como la cara, la parte de atrás del cuello, o el abdomen.

5. Otras drogas
Otras drogas han sido asociadas con la ganancia de peso. La lista incluye medicinas anti psicóticas (usadas para tratar desordenes como la esquizofrenia o el bipolarismo), así como otros medicamentos para tratar migrañas, ataques, presión arterial alta y diabetes.

6. Hipotiroidismo
Si tu tiroides no está produciendo la suficiente cantidad de hormonas tiroideas, tu metabolismo se hace más lento, haciendo que ganes peso más fácilmente. Si sufres de hipotiroidismo debes usar medicación para contrarrestar los efectos. Consulta con tu médico.

7. Síndrome de ‘Cushing’
Ganar peso es un síntoma común del síndrome de ‘Cushing’, una condición en la que se produce mucho cortisol, lo que termina en la ganancia de peso y otras anormalidades.

8. Síndrome de ovario polístico
Este es un problema común en las mujeres que están en edad de tener hijos. La mayoría de las mujeres con este síndrome crecen múltiples quistes en sus ovarios. Esta condición lleva a desequilibrios hormonales que alteran el ciclo menstrual y conducen a vello excesivo y acné. Las mujeres en esta condición son resistentes a la insulina, lo que puede resultar en la ganancia de peso. El peso tiende a concentrarse alrededor del abdomen, haciendo que la mujer tenga un mayor riesgo de enfermedades del corazón.

9. Dejar de fumar
En promedio, la gente que deja de fumar gana entre 2 a 5 kilos. Primero, la nicotina incrementa tu apetito, por eso una vez dejes de fumar, vas a sentir ataques de hambre, lo que lleva a que comas en exceso. Por otra parte, la nicotina acelera tu metabolismo, entonces, cuando las personas no reducen la ingestión de calorías, engordan pues su metabolismo baja. Además, cuando dejas de fumar la comida sabe mejor…. Por eso puede llevarte a comer de más.

Regla 1: si ganas peso…
No pares de tomar medicamentos sin consultar a tu doctor. Reconoce la importancia de lo que estás tomando para tu salud. Puede ser crítico para que estés bien.

Regla 2: si ganas peso…
No te compares con otras personas que tomen el mismo medicamento, pues los efectos secundarios no son los mismos para todo el mundo. Si tu amiga baja de peso con algo, puede que esto no te funcione de igual forma.

Regla 3: si ganas peso…
No entres en pánico. Muchas veces es sólo retención de agua y se elimina fácilmente. Si retienes agua ten una dieta baja en sodio.


revistafucsia

9 ene 2009

ADELGAZAR EN COMPAÑIA


El contacto personal con un profesional ayuda a perder kilos y a mantenerse en el peso más saludable tras el adelgazamiento

Enero es el mes que invoca a las dietas, al deseo o necesidad de adelgazar para que el cuerpo recupere el tono y la forma que ha perdido tras los días de desenfreno navideño. Hay quienes se sienten con suficiente fuerza de voluntad como para volver a los buenos hábitos alimentarios y de vida para perder los pocos kilos ganados. Pero también hay quienes comprenden que su adelgazamiento es más complejo y costoso en el tiempo y confían su salud a dietistas-nutricionistas, expertos que les apoyarán durante todo el periodo que dure el tratamiento, tanto el adelgazamiento como el mantenimiento.

  • Autor: Por ELENA PIÑEIRO

- Imagen: Clara Natoli/Morguefile -

El hecho de adelgazar conlleva no sólo cambiar unas costumbres alimentarias, sino también unos hábitos de vida fraguados durante años. La tarea de trabajar la voluntad puede llegar a ser la parte más difícil de un tratamiento de pérdida de peso corporal. Por ello, los conocimientos científicos y la motivación son algunas de las claves que aporta el dietista-nutricionista y que pueden ser la semilla del éxito del equipo formado por el cliente y el profesional.

En un estudio publicado recientemente en el "Journal of the American Medical Association" se demuestra cómo el apoyo profesional y un entorno favorable son dos factores que ayudan en gran medida a la pérdida de peso y a la difícil tarea de mantener los objetivos logrados.

El contacto humano

En la investigación, realizada por expertos de diversos centros de investigación y universidades estadounidenses, como el Duke University Medical Center, el Center for Health Research en Portland, el Pennington Biomedical Research Center, el National Heart, Lung and Blood Institute en Bethesda, y las universidades Johns Hopkins, North Carolina, Texas Medical Branch y la de Alabama, se ayudó a perder peso a más de mil personas. Todos los participantes tenían algún problema de salud como exceso de peso, hipertensión arterial y hipercolesterolemia.

Los planes de acción del tratamiento fueron 180 minutos semanales de ejercicio físico, la reducción de la ingesta de calorías y la adopción de la dieta DASH (sigla en inglés de métodos dietéticos para frenar la hipertensión). El objetivo del adelgazamiento semanal fue de entre 0,450 y 0,900 kilos, y la pérdida promedio de peso durante los seis meses que duró la primera fase del estudio estuvo ligeramente por debajo de los 8,6 kilos.

La parte más difícil de un tratamiento de pérdida de peso corporal es la de trabajar la voluntad

Una vez conseguido el adelgazamiento, se inició la segunda fase de la investigación, en la que se dividió a todos los individuos en tres grupos diferentes, que fueron observados durante 30 meses. Un primer grupo recibió apoyo profesional con una regularidad mensual; el segundo grupo tuvo acceso ilimitado a una página web de adelgazamiento diseñada por el equipo de investigación y el tercero no recibió ningún tipo de apoyo.

De todos ellos, fueron los primeros los que menos peso recuperaron, seguidos de los que consultaron la página web especializada. Las personas que no fueron ayudadas son las que quedaron peor paradas, recuperando gran parte del peso que lograron perder durante la primera fase del estudio.

Los propios investigadores destacan la importancia de rodearse de un entorno que ayude a conseguir la meta y acudir a profesionales que influyan a hacer posible la pérdida de grasa corporal. Según declaraciones de Laura Svetkey, autora del estudio y profesora de medicina del Centro Médico de la Universidad de Duke, "hay algo que tiene el contacto humano que parece crear una gran diferencia (en la pérdida y mantenimiento del peso)".

Tres claves para perder peso y no recuperarlo

La labor del especialista en nutrición se centra en la ayuda directa. Se podría decir que hace las funciones de un entrenador que enseña, orienta y motiva a su cliente. La búsqueda del camino más eficaz para alcanzar los objetivos fijados, usando los recursos propios y las habilidades de la persona interesada, puede ser un buen método para perder grasa y sobre todo para mantener el peso corporal durante mucho tiempo.

Juan Madrid Conesa, médico endocrinólogo, especialista en nutrición y autor de varios libros que tratan el tema del adelgazamiento, considera que para que una persona obesa pierda peso y no lo recupere se han de dar tres circunstancias: conocimientos, convencimiento y motivación. Los conocimientos sobre alimentación y nutrición que el especialista puede transmitir tienen que convertirse en una herramienta útil que sirva para mejorar la salud.

La persona tiene que aprender a comer para ser capaz de perder grasa corporal; confeccionar su propia dieta, conocer las calorías y los nutrientes de los alimentos que le gustan, comprar adecuadamente y saber elegir sus menús de cada día, tanto dentro como fuera de casa.

El convencimiento de que el tratamiento va a salir bien es fundamental y para que se dé el especialista ha de crear sólidos pilares en los que éste se sustente. La fijación de unos objetivos realistas y factibles, y el diseño de una estrategia personalizada para alcanzarlos son muy importantes. También es imprescindible contar con posibles desviaciones del camino prefijado; puede ser una buena previsión que evite vivencias de fracaso que induzcan al abandono.

Motivos para empezar

Los estímulos que llevan a la persona a realizar un cambio de hábitos alimentarios y de estilo de vida, y persistir en el cambio hasta su culminación son las palancas que mueven la voluntad. La motivación para adelgazar puede ser estética, de salud o de otra índole. Las tendencias de la moda, el diagnóstico de una enfermedad cardiovascular o el deseo de sentirse mejor con uno mismo pueden ser la chispa que ponga en marcha la maquinaria de la voluntad.

Si el especialista que acompaña a la persona en este largo camino es capaz de encontrar y mesurar estos estímulos, se habrá iniciado la capacidad para llevar a cabo las acciones contrarias a las tendencias erróneas que se han practicado hasta el momento.

El motivo principal por el que se quiere adelgazar es una referencia a la que el profesional y su cliente podrán acudir en los momentos difíciles del tratamiento. Además, es labor de este entrenador el informar sobre los otros beneficios que reporta la pérdida de grasa y que se pueden convertir en más motivos estimulantes. La pérdida del 10% del peso corporal inicial reduce en gran medida las alteraciones metabólicas secundarias a la obesidad. Perder estos kilos normalmente se convierte en un estímulo más: mejora la movilidad, disminuye la talla de ropa y proporciona una vivencia de bienestar.

EL ENTORNO AYUDA

Como han reseñado los autores del estudio publicado, el entorno es fundamental para perder peso y mantenerlo. Además de un buen profesional que aconseje y acompañe, el apoyo de la familia, los amigos o compañeros de trabajo, entre otros, es trascendental para obtener el éxito deseado. Según declaraciones de Kelly Machesky, directora médica del Instituto de Adelgazamiento St. John de Michigan (EE.UU.), "el éxito en el tratamiento de la obesidad de las personas que mantienen un contacto personal tiene que ver con que alguien más se interese por su resultado". La experta hace hincapié en que el hallazgo de este estudio sugiere que rodearse de personas que ofrezcan apoyo puede ser muy útil.(Ver más)

2 ene 2009

LA DESNUTRICIÓN ES UN PROBLEMA CADA DÍA MÁS GRAVE ENTRE LOS ANCIANOS NO HOSPITALIZADOS

Mercè Planas, coordinadora de la Unidad de Nutrición y Dietética del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona: "La desnutrición es un problema cada día más grave entre los ancianos no hospitalizados"

Mercè Planas es Doctora en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es profesora y coordinadora, respectivamente, de la Escuela y de la Unidad de Nutrición y Dietética del Hospital Universitario del Vall d'Hebron. Al mismo tiemp ejerce su labor docente como invitada en instituciones nacionales e internacionales especializadas en la nutrición clínica. Como miembro del Comité Científico y Educacional de la Sociedad Española de Nutrición Parenteral y Enteral (SENPE), coordinó el estudio de referencia, consensuado con la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, sobre la "Valoración del estado nutricional en el anciano". Se trata de una guía firmada por especialistas de prestigio que pretende dotar al personal sanitario de herramientas para realizar de una forma eficaz su actividad asistencial. El estudio está dirigido no sólo a las unidades de nutrición clínica, también quiere llegar allí donde se encuentre un enfermo que requiera cuidados nutricionales. De hecho, Planas llama la atención de la situación de desnutrición que padecen las personas mayores e incide en la necesidad de detectar en este sector poblacional al grupo más vulnerable: el anciano frágil.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE

¿Cuándo se es anciano?

El envejecimiento es un proceso fisiológico que incluye cambios orgánicos y psicológicos. Es un deterioro progresivo de la estructura y función celular que se produce a lo largo del tiempo. No obstante, al hablar de ancianos deberíamos distinguir entre ancianos jóvenes (de 65 a 75 años), ancianos (de 75 a 85 años) y ancianos mayores (más de 85 años).

¿A qué edad debe plantearse una persona mayor sana que debe comenzar a cambiar sus hábitos como método de prevención sanitaria?

Más que edad en sí misma existe un concepto, el del "anciano frágil", que deberíamos tener presente. Se considera que una persona anciana es frágil si cumple por lo menos uno de los siguientes factores: tener más de 80 años; padecer una enfermedad crónica invalidante; vivir solo; tener problemas sociales; haber estado hospitalizado durante los tres meses previos; reciente viudedad (1 año), y tomar más de ocho fármacos. Está claro que deberíamos disponer de estrategias que nos permitieran detectar a los ancianos frágiles de nuestro entorno para poder actuar de manera preventiva sobre ellos. Sin duda, la actuación preventiva siempre es más económica y efectiva que la actuación curativa.

¿Cuál es la primera necesidad nutricional de una persona mayor sana?


"La actuación preventiva siempre es más efectiva que la actuación curativa"

A partir de los 60 años las necesidades calóricas (calorías a ingerir por día) disminuyen un 10% por cada década de la vida, consecuencia de que tanto el gasto energético basal (en reposo) como la actividad física disminuyen con la edad. Pero, además, con la edad hay cambios en las necesidades de algunos nutrientes. Existe un discreto aumento de las necesidades proteicas (de 1 a 1,2 g/kg/día) y parecen estar incrementados los requerimientos de vitamina B1, vitamina B12, folato, vitamina C, vitamina D y calcio.

Atendiendo a esto, ¿cómo se logra un buen menú?

Es importante proporcionar alimentos variados, nutritivos y de sabor y presentación agradable. Las comidas deben ser frecuentes (de 5 a 6 al día) y no muy abundantes para evitar la saciedad precoz. Es muy importante evitar el excesivo triturado de los alimentos en aquellos ancianos en los que persiste la capacidad de masticar. Se deberán evitar restricciones innecesarias y, si se opta por dietas restrictivas, deberán ser reevaluadas de manera periódica para eliminarlas cuando ya no están claramente indicadas. Finalmente, recordemos que es importante la toma de alimentos ricos en fibra así como el consumo de, por lo menos, un litro y medio de agua al día.

¿Qué pautas concretas debe seguir una persona mayor que viva en casa?

Unas simples recomendaciones pueden ser de utilidad: mantener un peso deseable; moderar el consumo de grasas saturadas; tomar un vaso de zumo de fruta, preferiblemente fresca, cada día, por lo menos una ración de vegetales también diaria y carne o pescado y, finalmente, por la noche, antes de ir a la cama, tomar un vaso de leche. Debe recomendarse también la moderación en el consumo de alcohol y sal. Recordar la importancia de la exposición al sol, así como evitar llevar una vida sedentaria.

¿Qué elementos ayudan a juzgar los menús de una residencia?

Los menús no deben ser monótonos. La presentación pobre contribuye a una menor ingesta de los alimentos. Deben evitarse los platos ya preparados y es importante que los ingredientes de un menú sean ricos en fibra soluble e insoluble y que contengan vitamina D y vitamina C. El método de cocinado puede comportar la destrucción de algunos de estos componentes.

En una persona dependiente, ¿cómo puede detectar su familia que está malnutrida?


Hay situaciones extremas a las que no se debería llegar, como la aparición de edemas que demuestran estados de desnutrición. Pero antes de que esto ocurra nos podemos encontrar con ancianos que tardan mucho más tiempo de lo normal en realizar una comida. Ello nos puede sugerir que nos encontramos delante de un problema de disfagia que requerirá maniobras específicas para conseguir ingestas adecuadas. Muchos de estos individuos no podrán pesarse con las básculas habituales, pero es fácil con inspecciones periódicas detectar pérdidas de peso significativas. Tampoco es difícil valorar la cantidad de grasa, así como de los músculos y su capacidad; el estado de la dentadura, la hidratación de las mucosas, el estado de la piel, uñas, cabello... contribuyen a darnos una idea del estado de nutrición de un individuo.

¿Cómo hay que actuar ante la pérdida involuntaria de peso?


Lo primero que se debe intentar es dar consejos dietéticos (cambios de horarios de las comidas, menús fortificados, cambios de textura...) para conseguir que los ancianos cubran sus necesidades energéticas totales con la dieta oral de cocina. No debemos olvidar la necesidad de realizar ejercicio físico. No obstante, si los consejos no se cumplen (muchas veces por problemas sociales o económicos), o si aun cumpliéndose no conseguimos cubrir los requerimientos, deberemos recurrir a la administración de suplementos orales. Estos pueden ser de cocina (yogur, quesito, fruta...) o bien comerciales. No obstante, los suplementos, como su nombre indica, suplementan una dieta, nunca la sustituyen.

¿Cree necesario que los preparados dietéticos especiales para ancianos (suplementos hiperproteicos, sin lactosa, sin azúcares...) puedan ser adquiridos como medicamentos incluidos en la tarjeta sanitaria?

Si los preparados dietéticos son necesarios para un individuo determinado, es decir, que se prescriben después de que no se ha conseguido solucionar el problema con las recomendaciones dietéticas concretas y correctas, deben estar incluidos en la tarjeta sanitaria. Pero para ello, el sistema sanitario debe disponer de personal sanitario preparado para dar las recomendaciones dietéticas en cada caso concreto y para monitorizar no sólo el cumplimiento de las mismas sino también su eficacia.

La desnutrición continúa siendo un problema cada día más grave entre los ancianos en nuestro país

La situación actual no es única de nuestro país. Es una realidad que la población anciana está creciendo en los países desarrollados y que ello comporta, si queremos que estos años de vida sean dignos, la adopción de medidas encaminadas al cuidado de estos pacientes. La desnutrición es un problema cada día más grave entre los ancianos no hospitalizados. Es importante y beneficioso que se publiquen estudios que reporten a la vida de los ancianos interés social. En definitiva, cada cual debemos aportar nuestro grano de arena en el diseño y puesta en práctica de estrategias encaminadas a la lucha por la desnutrición y el cuidado de nuestros ancianos. Cualquier maniobra, y el hecho de comentar constructivamente el problema, ya es una de ellas, y ayudará sin ninguna duda a tratar de solucionar un candente problema.

DEMENCIA Y VITAMINA B12


Un estudio de la Universidad de Oxford publicado en la revista "American Journal of Clinical Nutrition", realizado sobre 1.648 participantes durante 10 años, ha permitido comprobar que las personas mayores tienden a sufrir un déficit de la vitamina B12 devenida por la falta de acidez gástrica que, de no tratarse, puede desembocar en una anemia que, a su vez, origine o ayude a que se produzca una demencia. Según Mercè Planas, la importancia del estudio radica en que "pone de manifiesto que la vitamina B12, y no los folatos, tiene capacidad de prevenir la demencia".

Así, y de la misma manera que a los bebés se les receta dosis diarias de vitamina D y a las embarazadas suplementos de ácido fólico, surge la cuestión de si sería o no conveniente recetar también vitamina B12 a una edad determinada. Algunos autores sugieren, tal y como indica Planas, que quizás se debería añadir a la dieta de las personas mayores de 70 años 1mg/día de vitamina B12. Sin embargo, y debido a que el problema de deficiencia podemos encontrarlo en personas ancianas con gastritis atrófica que no pueden absorber la vitamina B12 a nivel intestinal, son necesarios más estudios antes de que se pueda recomendar de manera rutinaria esta suplementación, asegura Planas. (Ver mas)
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