Dietas locas son las que abundan por estos días, cuando muchos que le dedicaron bastante tiempo a la comida en diciembre y vacaciones, ahora tienen kilitos de más.
Enero y febrero suelen ser los meses de las dietas y la abundancia de inscripciones a los gimnasios, en el afán por bajar de peso lo más rápido posible.
Sin embargo, perder peso de forma eficaz y mantenerlo en el tiempo, no es algo que se puede lograr en un abrir y cerrar de ojos.
Según Maritza Landaeta Jiménez, médica especialista en Planificación Alimentaria Nutricional, lo primero que hay que hacer para perder peso es, modificar los hábitos de alimentación y actividad física.
Existe una variedad de dietas que se han popularizado a través de los años. Algunas proponen un menú estricto, otras restringen ciertos grupos de alimentos, y todas prometen una pérdida de peso rápido.
Para Landaeta, los cambios conseguidos con estas dietas no se sostienen por largo tiempo, debido a que la persona no incorpora hábitos de alimentación adecuados, sino cambios transitorios para lograr bajar de peso rápidamente. Por eso, antes de lanzarse de lleno con una dieta restrictiva, visite a un médico o a un nutricionista para que le ayude a elaborar un plan de alimentación que se adapte a sus necesidades individuales.
/eluniversal
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15 ene 2013
23 jun 2012
El riesgo para la salud de los teléfonos inteligentes
Según la Sociedad Colegiada de Fisioterapia del Reino Unido, la gente se ha convertido en "esclavos de la pantalla" y a menudo están trabajando cuando viajan hacia o desde la oficina y al llegar a su casa. Este ambiente que propicia una mala postura corporal puede provocar dolor de espalda y cuello, dice el organismo. Según los expertos, es necesario que la gente "aprenda a apagar" sus dispositivos móviles.
La Sociedad llevó a cabo una encuesta con más de 2.000 oficinistas. Los resultados mostraron que más de 64% de los encuestados dijeron que seguían trabajando en sus teléfonos inteligentes y otros dispositivos después de salir de la oficina. Y pasaban en promedio dos horas en ello. Esto además de las seis horas 22 minutos que en promedio pasan frente a una pantalla en la oficina durante su día regular de trabajo.
Las principales razones que citaron los encuestados por las que seguían trabajando eran que con esto "liberaban la presión en trabajo diario" (35%) o que "tenían demasiado trabajo" (33%). Otro 29% de los encuestados señaló que el trabajo extra en la casa les ayudaba a reducir sus niveles generales de estrés. Y "un preocupante 24%" -dice el estudio- querían que sus jefes les brindaran un servicio de asesoría contra el estrés. Un 53% pensaba que su trabajo en casa fuera de las horas de oficina se había incrementado en los últimos dos años, y de éstos, sólo 8% expresaron que su jefe estaba tratando de hacer algo al respecto.
31 may 2012
El papel de las plantas en las dietas de adelgazamiento
Ciertas plantas pueden ayudar en la pérdida gradual de peso, si se toman junto con una dieta apropiada y se incrementa la actividad física
Con la cercanía del verano proliferan las dietas "adelgazantes" y, de forma paralela o conjunta, la venta de plantas medicinales que sirven para adelgazar. Los formatos de estas plantas son múltiples (infusión, comprimidos, cápsulas...), pero el fin que predican es el mismo: ayudar a perder peso. Sin embargo, los resultados no siempre son los esperados, ya que no todo lo que se cuenta sobre las cualidades "adelgazantes" de ciertas plantas es verídico. Así lo explica Infito, Centro de Investigación sobre Fitoterapia, en un libro que ha hecho público sobre los "Mitos de las plantas medicinales y el sobrepeso". En él se da respuesta a cuestiones comunes en relación a los supuestos efectos "adelgazantes", la seguridad o la falta de inocuidad de las plantas medicinales.
Con la cercanía del verano proliferan las dietas "adelgazantes" y, de forma paralela o conjunta, la venta de plantas medicinales que sirven para adelgazar. Los formatos de estas plantas son múltiples (infusión, comprimidos, cápsulas...), pero el fin que predican es el mismo: ayudar a perder peso. Sin embargo, los resultados no siempre son los esperados, ya que no todo lo que se cuenta sobre las cualidades "adelgazantes" de ciertas plantas es verídico. Así lo explica Infito, Centro de Investigación sobre Fitoterapia, en un libro que ha hecho público sobre los "Mitos de las plantas medicinales y el sobrepeso". En él se da respuesta a cuestiones comunes en relación a los supuestos efectos "adelgazantes", la seguridad o la falta de inocuidad de las plantas medicinales.
17 ene 2012
Riesgos de los plaguicidas
Los plaguicidas son aquellos productos que por su toxicidad están preparados para destruir plagas (organismos que se considera, dañan al ser humano o a sus bienes) sin afectar teóricamente demasiado ni a la persona ni a los animales que no desea destruir, ni al medio ambiente. Sin embargo la naturaleza se cobra su cuota de revancha ante la amenaza humana a su equilibrio natural.
Es muy difícil crear un veneno que mate selectivamente, y si bien al ser menos potente pues los organismos a quienes están destinados son en general más pequeños, sus efectos pueden ser muy nocivos y contaminantes para lo que se considera que no se debe atacar, no solo en la zona donde fueron colocados sino también en otras, pues el aire traslada sus efectos. Además las plagas se hacen más resistentes e inmunes, proliferando en mayor cantidad y calidad, bajo la acción destructiva de las sustancias químicas creadas por el hombre para exterminarlos.
La contaminación puede extenderse a lo largo del tiempo pues justamente la acción residual que aparece como uno de sus beneficios, también extiende su poder tóxico sobre el ambiente en general, donde los seres humanos y los animales domésticos respiran, beben y comen.
El contacto directo con un pesticida puede ocasionar en los humanos, mareos, náuseas, alergias respiratorias y en la piel, quemaduras, problemas cardíacos, cáncer, entre otros problemas, además de ser peligroso que las embarazadas contaminen a sus hijos.
/vegetomania
15 oct 2011
Hijas de madres que tomaron estrógeno sintético sufren más riesgo de cáncer
Las mujeres cuyas madres tomaron durante el embarazo el estrógeno sintético DES, que se usaba para reducir el riesgo de aborto y fue retirado en 1971, sufren problemas de fertilidad y cáncer, reveló un estudio esta semana.
La revista New England Journal of Medicine recoge esta investigación realizada por expertos del Instituto Nacional del Cáncer (NIC) y de los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU. (NIH) que han hecho un seguimiento de las mujeres que estuvieron expuestas durante la gestación al dietilestilbestrol (DES).
Esta hormona comenzó a recetarse en la década de los cuarenta para prevenir ciertas complicaciones del embarazo. A finales de la década de los sesenta se detectó una inusual incidencia de cáncer poco habitual de la vagina en las mujeres jóvenes, que se vinculó posteriormente a la exposición al DES en el útero materno y en 1971 se dejó de prescribir.
Por otra parte, concluye que a la edad de 55 años una de cada 25 hijas de mujeres que se administraron DES desarrollará cambios celulares anormales en el cuello del útero o la vagina y una de cada 50 desarrollará cáncer de mama.
EFE
La revista New England Journal of Medicine recoge esta investigación realizada por expertos del Instituto Nacional del Cáncer (NIC) y de los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU. (NIH) que han hecho un seguimiento de las mujeres que estuvieron expuestas durante la gestación al dietilestilbestrol (DES).
Esta hormona comenzó a recetarse en la década de los cuarenta para prevenir ciertas complicaciones del embarazo. A finales de la década de los sesenta se detectó una inusual incidencia de cáncer poco habitual de la vagina en las mujeres jóvenes, que se vinculó posteriormente a la exposición al DES en el útero materno y en 1971 se dejó de prescribir.
Por otra parte, concluye que a la edad de 55 años una de cada 25 hijas de mujeres que se administraron DES desarrollará cambios celulares anormales en el cuello del útero o la vagina y una de cada 50 desarrollará cáncer de mama.
EFE
29 jun 2010
El riesgo de la «dieta permanente»
Pocas mujeres por no decir ninguna, se han librado en algún momento de su vida de hacer dieta. Si reducir algún kilo de cara a épocas puntuales como sucede con el verano resulta habitual y no tiene por qué entrañar ningún peligro, el problema surge cuando la obsesión por la báscula lleva a no dejar de hacer régimen y a vivir permenentemente a dieta. Esta situación tan cotidiana se ha añadido ya a la lista de trastornos alimentarios y ha alcanzado la categoría de dietante crónico. Para Javier Quintero, jefe de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid, «en general son personas con un ligero sobrepeso o peso normal, pero con tendencia al sobrepeso, que han mantenido unos hábitos alimentarios inadecuados durante años y que, además, mantienen una preocupación de fondo por la figura y el peso lo que les lleva a estar durante largo periodos de su vida empezando y abandonando dietas, en busca de un objetivo ponderal que consiguen con dificultad, pero que rara vez son capaces de mantener».
Las cifras son alarmantes. Tan sólo en nuestro país, «entre el 25 y 30 por ciento de la población padecen este trastorno y, entre las jóvenes universitarias las cifras rondan el 50 por ciento. Además, ahora también estamos tratando a niñas de entre 9 y 11 años y a mujeres de a partir de 40», advierte Carmen Valle, fundadora del Programa de Prevención y Detección Temprana de los Trastornos de la Conducta Alimentaria del Instituto Centta y de la Unidad de trastornos alimenticios de Novoclinic. Una de las contradicciones del dietante crónico reside en que no suelen ser capaces de seguir esta conducta todos los días de la semana. De hecho, lo normal es que la dieta la hagan de lunes a jueves y el fin de semana no sólo se lo salten sino que, además, ingieran grandes cantidades de comida.
Doble juego
Según el doctor Gustavo Faus Boronat, director asistencial del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA), «más que una regularidad semanal, suelen seguir una evolución fluctuante, en la que se alternan periodos de dieta con otros de ingesta descontrolada de alimentos. Esta situación se produce por un fenómeno bien conocido que consiste en que cualquier persona sometida a una situación de ayuno o restricción de alimentos experimenta la necesidad de ingerir alimentos en cantidades superiores a lo que se considera normal, llegando a perder el control sobre la ingesta. Obviamente, esta conducta conducirá a un incremento de peso o recuperación del que había perdido, siendo el inicio del problema». El hecho de «perder el control» los fines de semana se explica, según Valle, «en un doble juego porque entre semana es más fácil por el ritmo diario hacer dieta, mientras que de viernes a domingo se la saltan y así evitan que los que están a su alrededor se preocupen. Esto no quiere decir que se descuiden, sino que lo tienen todo perfectamente calculado».
Es precisamente ahí, en esa obsesión por tenerlo todo controlado lo que lleva al dietante crónico a ser un gran conocedor, muchas veces erróneo, del mundo de la nutrición. «Suelen informarse a través de internet y, aunque sí es cierto que poseen un conocimiento exhaustivo de cuántas calorías tienen los alimentos y cuánto ejercicio deben hacer para quemarlas, también están llenos de muchas creencias equivocadas como, por ejemplo, la combinación de alimentos que, en muchas ocasiones, lleva a nutrirse mal», advierte Valle. Asimismo, no es de extrañar, según Quintero, «que los pacientes con algún desorden alimentario sepan mucho de nutrición, lo que no quiere decir que ese perfil sea necesariamente patológico porque en el caso de estas personas tienden a compensar los malos y poco saludables hábitos con productos light o dietéticos que de nada sirven si no son constantes».
Refugio emocional
Si la sociedad actual y sus consiguientes cánones de belleza establecidos pueden convertirse en el mejor caldo de cultivo para fomentar a los dietantes crónicos, no hay que pasar por alto que detrás de todo también se encuentran factores emocionales que incrementan el riesgo de padecer este trastorno. «Resulta habitual que la alimentación sirva como vía de escape a los problemas que puede haber detrás. Las personas, en mayor o en menor medida, nos alimentamos siguiendo un poco al estómago y mucho a las emociones y a los sentimientos», sostiene Valle. Esta misma idea la comparte Faus quien añade que «muchas veces la conducta está muy ligada al hecho de que cuando la persona se encuentra baja o emocionalmente insatisfecha, ve en la dieta la forma de encontrar la solución de sus problemas. Les da la sensación de que ejercen un control sobre la alimentación cuando ese dominio les falta en otros aspectos de su vida. En otras ocasiones son determinados cambios importantes de la vida (laborales, sentimentales, académicos…) los que pueden desencadenar o agravar conductas de este tipo». Debido a que los cánones de belleza actuales han conseguido calar entre la población masculina, «cada vez son más los hombres que también son dietantes crónicos», afirma Valle.
Al igual que sucede con la mayoría de los trastornos alimentarios, resulta muy difícil para los especialistas cogerlo a tiempo. «Se puede curar, pero no es fácil», advierte Valle. De hecho, extender esta conducta en el tiempo implica, según Faus, «un riesgo más elevado de padecer otro tipo de trastornos como anorexia, bulimia o trastorno por atracón. Asimismo, se pueden dar complicaciones médicas propias de las dietas estrictas y problemas nutricionales, además de situaciones depresivas y de ansiedad». Pero, a diferencia de la bulimia, Quintero sostiene que «no se acompañan de conductas purgativas» A la hora de solucionar este problema, Faus recomienda «en primer lugar, abordar los conflictos emocionales que subyacen y, después, cambiar los pensamientos erróneos sobre la alimentación, es decir, afrontar el problema más allá del cuerpo o de la imagen y centrar los objetivos en mejorar la autoestima. Todo ello, por supuesto, acompañado de un correcto asesoramiento dietético que permita cambiar pensamientos erróneos sobre la alimentación y adquirir hábitos de vida saludables».
larazon
Las cifras son alarmantes. Tan sólo en nuestro país, «entre el 25 y 30 por ciento de la población padecen este trastorno y, entre las jóvenes universitarias las cifras rondan el 50 por ciento. Además, ahora también estamos tratando a niñas de entre 9 y 11 años y a mujeres de a partir de 40», advierte Carmen Valle, fundadora del Programa de Prevención y Detección Temprana de los Trastornos de la Conducta Alimentaria del Instituto Centta y de la Unidad de trastornos alimenticios de Novoclinic. Una de las contradicciones del dietante crónico reside en que no suelen ser capaces de seguir esta conducta todos los días de la semana. De hecho, lo normal es que la dieta la hagan de lunes a jueves y el fin de semana no sólo se lo salten sino que, además, ingieran grandes cantidades de comida.
Doble juego
Según el doctor Gustavo Faus Boronat, director asistencial del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA), «más que una regularidad semanal, suelen seguir una evolución fluctuante, en la que se alternan periodos de dieta con otros de ingesta descontrolada de alimentos. Esta situación se produce por un fenómeno bien conocido que consiste en que cualquier persona sometida a una situación de ayuno o restricción de alimentos experimenta la necesidad de ingerir alimentos en cantidades superiores a lo que se considera normal, llegando a perder el control sobre la ingesta. Obviamente, esta conducta conducirá a un incremento de peso o recuperación del que había perdido, siendo el inicio del problema». El hecho de «perder el control» los fines de semana se explica, según Valle, «en un doble juego porque entre semana es más fácil por el ritmo diario hacer dieta, mientras que de viernes a domingo se la saltan y así evitan que los que están a su alrededor se preocupen. Esto no quiere decir que se descuiden, sino que lo tienen todo perfectamente calculado».
Es precisamente ahí, en esa obsesión por tenerlo todo controlado lo que lleva al dietante crónico a ser un gran conocedor, muchas veces erróneo, del mundo de la nutrición. «Suelen informarse a través de internet y, aunque sí es cierto que poseen un conocimiento exhaustivo de cuántas calorías tienen los alimentos y cuánto ejercicio deben hacer para quemarlas, también están llenos de muchas creencias equivocadas como, por ejemplo, la combinación de alimentos que, en muchas ocasiones, lleva a nutrirse mal», advierte Valle. Asimismo, no es de extrañar, según Quintero, «que los pacientes con algún desorden alimentario sepan mucho de nutrición, lo que no quiere decir que ese perfil sea necesariamente patológico porque en el caso de estas personas tienden a compensar los malos y poco saludables hábitos con productos light o dietéticos que de nada sirven si no son constantes».
Refugio emocional
Si la sociedad actual y sus consiguientes cánones de belleza establecidos pueden convertirse en el mejor caldo de cultivo para fomentar a los dietantes crónicos, no hay que pasar por alto que detrás de todo también se encuentran factores emocionales que incrementan el riesgo de padecer este trastorno. «Resulta habitual que la alimentación sirva como vía de escape a los problemas que puede haber detrás. Las personas, en mayor o en menor medida, nos alimentamos siguiendo un poco al estómago y mucho a las emociones y a los sentimientos», sostiene Valle. Esta misma idea la comparte Faus quien añade que «muchas veces la conducta está muy ligada al hecho de que cuando la persona se encuentra baja o emocionalmente insatisfecha, ve en la dieta la forma de encontrar la solución de sus problemas. Les da la sensación de que ejercen un control sobre la alimentación cuando ese dominio les falta en otros aspectos de su vida. En otras ocasiones son determinados cambios importantes de la vida (laborales, sentimentales, académicos…) los que pueden desencadenar o agravar conductas de este tipo». Debido a que los cánones de belleza actuales han conseguido calar entre la población masculina, «cada vez son más los hombres que también son dietantes crónicos», afirma Valle.
Al igual que sucede con la mayoría de los trastornos alimentarios, resulta muy difícil para los especialistas cogerlo a tiempo. «Se puede curar, pero no es fácil», advierte Valle. De hecho, extender esta conducta en el tiempo implica, según Faus, «un riesgo más elevado de padecer otro tipo de trastornos como anorexia, bulimia o trastorno por atracón. Asimismo, se pueden dar complicaciones médicas propias de las dietas estrictas y problemas nutricionales, además de situaciones depresivas y de ansiedad». Pero, a diferencia de la bulimia, Quintero sostiene que «no se acompañan de conductas purgativas» A la hora de solucionar este problema, Faus recomienda «en primer lugar, abordar los conflictos emocionales que subyacen y, después, cambiar los pensamientos erróneos sobre la alimentación, es decir, afrontar el problema más allá del cuerpo o de la imagen y centrar los objetivos en mejorar la autoestima. Todo ello, por supuesto, acompañado de un correcto asesoramiento dietético que permita cambiar pensamientos erróneos sobre la alimentación y adquirir hábitos de vida saludables».
larazon
20 ago 2009
¿SOBREPESO? NO CULPES A LA TIROIDES

Aunque el hipotiroidismo altera el ritmo de tu cuerpo, este trastorno no es la única causa de tu sobrepeso. Entérate por qué. Piel reseca, estreñimiento, caída del cabello, calambres, cansancio y somnolencia.
Estas señales sumadas al aumento de peso, son algunos de los síntomas del hipotiroidismo, ese trastorno que surge cuando las hormonas que produce la tiroides son insuficientes. Esta glándula regula el metabolismo, es decir que mantiene la velocidad con la que tu cuerpo asimila y quema lo que consume a diario. Cuando el organismo no produce suficiente hormona tiroxina, el metabolismo se vuelve lento y trabaja mucho más despacio acumulando lo que no puede quemar durante el día.
Es entonces cuando empiezas a aumentar de peso. Pero sin bien el hipotiroidismo contribuye a sufrir de sobrepeso, tampoco lo puedes considerar la excusa o la razón principal de tu aumento, pues si lo controlas correctamente no tiene por qué afectar tu rutina de vida.
Menos excusas, más acción
Tú puedes ayudar a que tu cuerpo deje de acumular diariamente lo que no alcanza a eliminar o consumir. Es muy sencillo, sólo debes adoptar buenos hábitos que le faciliten el trabajo a tu organismo.
• Hazte examinar por tu médico. Un examen de tiroides es tan importante como una citología vaginal o un examen de seno.
Sólo con unos buenos análisis puedes saber la cantidad de medicamento que debes tomar para que la glándula funcione adecuadamente.
• Si sabes que los chocolates, las harinas o el azúcar son alimentos “pesados”, es decir que requieren de mucha actividad para que puedas quemarlos, pues entonces procura reducir las porciones que a diario consumes de estos productos. Una opción es preferir las chocolatinas bajas en grasas y azúcares.
• Otra forma de ayudarle a tu cuerpo es practicando alguna actividad física que acelere la velocidad de tu organismo.
• Come frutas y verduras ricas en fibra como la naranja o la granadilla. Además de tener nutrientes que necesitas, te ayudarán con el estreñimiento.
• Los alimentos ricos en yodo como perejil, la albahaca, el ajo, los mariscos y el huevo son muy recomendados por los especialistas. Cuidado con la sal, porque si bien tiene yodo, si la comes en exceso te producirá retención de líquidos.
• Haz una rutina de alimentación. Tu cuerpo tiene memoria, por eso si dejas de comer durante muchas horas, tan pronto vuelvas a hacerlo el organismo almacenará de más, pues no sabe en cuánto tiempo lo volverás a alimentar y debe guardar reservas.
Tomar más no adelgaza
No cometas el error de creer que si tomas más hormona de la que necesitas entonces tu cuerpo trabajará más rápido y así adelgazarás. Esto es un mito que puede poner en riesgo tu salud. Si consumes hormonas tiroideas en grandes cantidades puedes llegar al extremo contrario y tener hipertiroidismo, sentir taquicardia y favorecer la aparición de osteoporosis.
La pérdida de peso que seguramente experimentarás no se debe a que estés quemando grasa, sino a la disminución de masa muscular que el exceso de yodo provocará en tu cuerpo. Ya lo sabes, ten mucho cuidado con las fórmulas magistrales para adelgazar que utilizan esta hormona como parte de sus ingredientes.
/revistafucsia.com
19 may 2009
FELICES LOS QUE AVANZAN
Felices los que avanzan.
Los que creen en el futuro.
Los que tienen esperanza.
Los que aman el riesgo porque confian.
Los que se sacrifican por el nacimiento de lo nuevo.
"Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa.
Tal como es tu deseo es tu voluntad.
Tal como es tu voluntad son tus actos.
Tal como son tus actos es tu destino"
Los que creen en el futuro.
Los que tienen esperanza.
Los que aman el riesgo porque confian.
Los que se sacrifican por el nacimiento de lo nuevo.
"Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa. Tal como es tu deseo es tu voluntad.
Tal como es tu voluntad son tus actos.
Tal como son tus actos es tu destino"
13 ene 2009
HEMOS VISTO AL ENEMIGO, Y ESTÁ CARGADO DE GRASA, COLESTEROL Y CALORÍAS
El investigador de nutrición, doctor Neal Barnard, indicó que eligiendo la comida correcta podemos luchar contra los antojos. Aun mejor, señaló que una dieta baja en grasa y basada en legumbres puede reducir los niveles de colesterol y proteger a nuestros cuerpos de las enfermedades.
"Cambiar nuestra dieta es más poderoso de lo que la mayoría de nosotros jamás ha imaginado", indicó Barnard. "Si lo hacemos en la forma correcta, podemos lograr nuestro objetivo de perder peso, bajar nuestro colesterol, volvernos realmente saludables y vivir otra vez".
El fundador de 52 años de edad del Comité de Médicos por una Medicina Responsable, que promueve la medicina preventiva y la buena nutrición, ha escrito siete libros, incluyendo "Apague los genes de la gordura" y "Rompiendo la seducción de la comida: los motivos escondidos de los antojos".
Barnard dijo que se siente frustrado por los doctores a los que se les hace más fácil escribir una receta de medicinas para reducir el colesterol que decirle a un paciente que cambie su dieta, aun cuando estudios muestran que una dieta vegetariana puede detener, e incluso revertir, la diabetes y enfermedades cardiacas.
"En lugar de ver la dieta como terapia alternativa y las medicinas como terapia ortodoxa, debería ser al revés", indicó. "Un padecimiento provocado por una mala dieta debe ser tratado modificando la dieta para convertirla en algo que armonice más con lo que es natural para nuestra especie".
"El cuidado médico siempre tiene un papel, pero la más poderosa herramienta para una buena salud es la comida que ponemos en nuestro plato todos los días", indicó.
Según Barnard, esa comida debe provenir únicamente de cuatro grupos, vegetales, frutas, legumbres y granos enteros--. Deben omitirse los lácteos y la carne.
Y se debe ser cuidadoso con la comida que se ingiere. Ciertos alimentos, el chocolate, por ejemplo, tienen efectos opiáceos leves que pueden volverse adictivos. Se les debe resistir eligiendo en cambio comida como avena y frijoles que mantienen el azúcar estable a lo largo del día y reducen el hambre por horas.
"No queremos que nuestros hijos sean parte de una generación que se dirige a ser la generación menos saludable que hayamos tenido jamás", indicó. "No tenemos que tener esposos, esposas o padres que se resignen a la enfermedad".
Riesgos
Se sabe ya que la típica dieta occidental causa enfermedad del corazón, que el alto contenido de sal en los alimentos incrementa la presión arterial y que el tipo incorrecto de grasas puede bloquear los vasos sanguíneos.
Y los cuestionarios confirmaron que las personas que consumían una dieta occidental mostraron 35% más riesgo de sufrir infarto al miocardio que aquellas que comían pocos o ningún alimento frito y carne.
Los resultados, dicen los autores, significan que el 30% del riesgo de sufrir un ataque cardiaco en una población está relacionado a la dieta.
En América Latina, los científicos identificaron además seis factores que duplican el riesgo de enfermedad del corazón en esta población:
* Estrés persistente
* Hipertensión
* Diabetes
* Tabaquismo
* Alto nivel de grasa abdominal
* Alto nivel de grasas como colesterol en la sangre
Tal como explica el doctor Fernando Lanas, el estudio mostró que estos seis factores de riesgo son similares entre los países de América Latina.
Pero comparados con países de otras regiones del mundo, la grasa abdominal resulta ser un factor de riesgo más importante en América Latina que en otras regiones estudiadas.
Además, mientras en otras regiones el consumo de alcohol se considera un elemento protector del corazón, en América Latina no es así.
"Gran parte del riesgo de infarto en América Latina puede explicarse por el uso de tabaco, grasas anormales en la sangre, grasa abdominal e hipertensión" afirma el doctor Lanas. "Pero ya que estos factores son modificables, este estudio nos ofrece una base científica para desarrollar estrategias prácticas que pueden ser similares en todos los países de la región", subraya el experto.
* En América Latina el estudio incluyó a Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Guatemala y México.
"Cambiar nuestra dieta es más poderoso de lo que la mayoría de nosotros jamás ha imaginado", indicó Barnard. "Si lo hacemos en la forma correcta, podemos lograr nuestro objetivo de perder peso, bajar nuestro colesterol, volvernos realmente saludables y vivir otra vez".
El fundador de 52 años de edad del Comité de Médicos por una Medicina Responsable, que promueve la medicina preventiva y la buena nutrición, ha escrito siete libros, incluyendo "Apague los genes de la gordura" y "Rompiendo la seducción de la comida: los motivos escondidos de los antojos".
Barnard dijo que se siente frustrado por los doctores a los que se les hace más fácil escribir una receta de medicinas para reducir el colesterol que decirle a un paciente que cambie su dieta, aun cuando estudios muestran que una dieta vegetariana puede detener, e incluso revertir, la diabetes y enfermedades cardiacas.
"En lugar de ver la dieta como terapia alternativa y las medicinas como terapia ortodoxa, debería ser al revés", indicó. "Un padecimiento provocado por una mala dieta debe ser tratado modificando la dieta para convertirla en algo que armonice más con lo que es natural para nuestra especie".
"El cuidado médico siempre tiene un papel, pero la más poderosa herramienta para una buena salud es la comida que ponemos en nuestro plato todos los días", indicó.
Según Barnard, esa comida debe provenir únicamente de cuatro grupos, vegetales, frutas, legumbres y granos enteros--. Deben omitirse los lácteos y la carne.
Y se debe ser cuidadoso con la comida que se ingiere. Ciertos alimentos, el chocolate, por ejemplo, tienen efectos opiáceos leves que pueden volverse adictivos. Se les debe resistir eligiendo en cambio comida como avena y frijoles que mantienen el azúcar estable a lo largo del día y reducen el hambre por horas.
"No queremos que nuestros hijos sean parte de una generación que se dirige a ser la generación menos saludable que hayamos tenido jamás", indicó. "No tenemos que tener esposos, esposas o padres que se resignen a la enfermedad".
Riesgos
Se sabe ya que la típica dieta occidental causa enfermedad del corazón, que el alto contenido de sal en los alimentos incrementa la presión arterial y que el tipo incorrecto de grasas puede bloquear los vasos sanguíneos.
Y los cuestionarios confirmaron que las personas que consumían una dieta occidental mostraron 35% más riesgo de sufrir infarto al miocardio que aquellas que comían pocos o ningún alimento frito y carne.
Los resultados, dicen los autores, significan que el 30% del riesgo de sufrir un ataque cardiaco en una población está relacionado a la dieta.
En América Latina, los científicos identificaron además seis factores que duplican el riesgo de enfermedad del corazón en esta población:
* Estrés persistente
* Hipertensión
* Diabetes
* Tabaquismo
* Alto nivel de grasa abdominal
* Alto nivel de grasas como colesterol en la sangre
Tal como explica el doctor Fernando Lanas, el estudio mostró que estos seis factores de riesgo son similares entre los países de América Latina.
Pero comparados con países de otras regiones del mundo, la grasa abdominal resulta ser un factor de riesgo más importante en América Latina que en otras regiones estudiadas.
Además, mientras en otras regiones el consumo de alcohol se considera un elemento protector del corazón, en América Latina no es así.
"Gran parte del riesgo de infarto en América Latina puede explicarse por el uso de tabaco, grasas anormales en la sangre, grasa abdominal e hipertensión" afirma el doctor Lanas. "Pero ya que estos factores son modificables, este estudio nos ofrece una base científica para desarrollar estrategias prácticas que pueden ser similares en todos los países de la región", subraya el experto.
* En América Latina el estudio incluyó a Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Guatemala y México.
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