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27 ago 2012

Enuresis: problemas para controlar la orina



Hasta los tres años no es extraño que los niños se hagan pis en la cama. Sin embargo, si esta falta de control se sufre más allá de los cinco años, es importante hablar con el pediatra.

El control del pis es el resultado de un proceso de maduración largo.

Entre los dos y los tres años los niños ya puede abrir el esfínter de la orina en el momento oportuno y podrá mantenerlo cerrado hasta alcanzar el váter.

Durante la noche, sin embargo, este control es más complejo. No es extraño que un niño de tres o cuatro años vuelva a hacerse pis de vez en cuando o moje la cama.

Son accidentes a los que no hay que dar demasiada importancia.


29 may 2012

5 aplicaciones sobre alimentación infantil para padres y niños

Saber si un alimento es apto para celiacos, contar los carbohidratos de los diabéticos, enseñar a los niños a comer bien o llevar un plan nutricional para el bebé son solo algunas de las posibilidades de las app para padres centradas en la alimentación infantil.

20 oct 2011

Los hombres también tienen reloj biológico

Dos estudios separados presentados en la conferencia anual de la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva (ASRM), que se celebra en Florida, vinculan por primera vez la edad de un hombre con las probabilidades de reproducirse.

La primera investigación encontró que entre los 41 y los 45 años estas probabilidades disminuyen 7% cada año. Después de los 45 años la posibilidad de convertirse en papá disminuye drásticamente.

El estudio, llevado a cabo por la doctora Paula Fettback del Centro Huntington de Medicina Reproductiva en Brasil, analizó el resultado de 570 tratamientos de fertilización IVF llevados a cabo en la clínica entre marzo de 2008 y abril de 2011. Para asegurarse de que la edad de la mujer no tenía un impacto en el estudio la investigadora sólo incluyó casos donde los óvulos habían sido donados por mujeres sanas y jóvenes. Los resultados mostraron que la edad de los hombres involucrados que no habían logrado concebir era "significativamente mayor" que aquéllos que sí lograron tener un bebé.

La edad promedio de los hombres cuyas parejas fueron sometidas a la IVF era 41 años. Pero la edad promedio de aquéllos que no tuvieron éxito en el tratamiento fue 45 años, explica la investigadora. En análisis posteriores los científicos confirmaron que cuando el hombre tenía 41 años la pareja mostró 60% de probabilidades de embarazarse. Pero cada año después de esa edad la probabilidad se reducía 7%.

La edad "cuenta"

Esto muestra, dice la doctora Fettback que "la edad cuenta". "Por supuesto que no es igual que en las mujeres. Pero eso no significa que los hombres pueden esperar para siempre para tener hijos" afirma la investigadora. "Si a los 45 años no los han tenido, es momento de comenzar a pensar en tenerlos", agrega.

Un segundo estudio también presentado en la conferencia apoya esa advertencia. La investigación, del Centro de Colorado para Medicina Reproductiva en Estados Unidos, llevada a cabo con ratones, analizó el impacto de la edad de los machos en la reproducción.

Los científicos encontraron que sólo 35% de los animales cuya edad era equivalente a la mediana edad humana (unos 50 años) lograron fecundar a una hembra, tanto con fertilización IVF como natural. Igual que el estudio anterior, para descartar el impacto de la edad en las hembras, los científicos utilizaron sólo hembras jóvenes.

"Siempre hemos pensado que los hombres producen esperma cada 80 días, o cada tres meses, y que independientemente de cual sea su edad cronológica el esperma es nuevo, como si estuviera 'salido del horno'" afirma el doctor William Schoolcraft, quien dirigió el estudio. "Pero ahora parece que llegada la mediana edad, entre los 40 y 50 años, la capacidad de producir esperma disminuye, al menos en términos de calidad", agrega. El estudio mostró también que los embriones de los ratones de mas edad no eran tan sanos como los de los más jóvenes, y muchos de esos embarazos terminaron en un aborto.

La conclusión, dicen los expertos, es que en lo que a reproducción se refiere es necesario tomar en cuenta el avance de dos relojes biológicos y no sólo el de la mujer.

revistafucsia

24 mar 2011

Cuidados de la piel

La piel es el órgano mayor del cuerpo, y tiene una función muy importante: impide que penetren gérmenes en el interior del organismo, le abriga del frío exterior y le protege contra el calor. No necesita grandes cuidados, solo unos pocos mimos: limpieza, hidratación y protección de los rayos solares.

Para cuidar la piel de niños y bebés en los meses de calor, lo más importante es mantenerla limpia y bien hidratada, porque si está sana, se protege a sí misma (y protege al organismo) de las agresiones externas.

En condiciones normales la piel no necesita más cuidados que agua y jabón, sin excederse.

Las manos: siempre limpias

Lavarse las manos es un gesto muy importante para el cuidado de la piel y de la salud en general, porque en las manos sucias hay gérmenes que pueden infectar las heridas o pasar a la boca y a los alimentos que se tocan.

Es conveniente enseñar al niño a lavarse las manos con agua y jabón siempre que estén sucias y sobre todo antes de las comidas, al volver del parque, tras jugar con la mascota o después de ir al baño. También debe cepillarse las uñas con un cepillo suave, porque debajo de ellas se quedan alojados restos de suciedad y gérmenes.

También es importante cortar las uñas del niño correctamente. Las uñas se cortan rectas, en especial las de los pies, para evitar que al crecer rompan la piel y provoquen molestas infecciones (panadizos). No conviene que el bebé o el niño las lleve largas, para evitar que se arañe la piel.

El pelo: no es necesario lavarlo a diario

Basta lavar el pelo a los peques dos o tres veces por semana. Un exceso de higiene puede ser perjudicial porque los champús destruyen la capa hidrolípida del cuero cabelludo, que le protege de eccemas y de infecciones por hongos.

El champú debe ser infantil. Se pone una pequeña cantidad en la palma de mano (no directamente en la cabeza), se extiende y se aplica en el cabello. Luego se aclara muy bien.

El cuerpo: cuidado con el exceso de jabón

Si el niño no se ensucia demasiado, no es necesario que se bañe o duche todos los días, pues el exceso de jabón puede disminuir las defensas de la piel.

El agua debe estar templada (a unos 35º) y el jabón o gel ha de ser suave, no perfumado y de pH neutro. Hay que prestar especial atención a las zonas de pliegues, que es donde se deposita más suciedad y la sudoración es más abundante.

Después se aclara la piel para eliminar los restos de jabón. No conviene que el pequeño esté mucho tiempo en el agua, porque con la humedad mantenida la piel se macera y se queda muy sensible. Por último, hay que secarle sin frotar, dando golpecitos suaves con la toalla y procurando que quede un poco de humedad en la piel.

El último gesto consiste en aplicar una crema hidratante por todo el cuerpo, en especial si el niño tiene la piel muy seca.

Bebés y niños en playas y piscinas: elimina el salitre y el cloro

Es preferible que el niño entre y salga del agua a menudo, pues en los baños prolongados la piel se macera y deteriora. Al salir del agua es importante que se dé una ducha para eliminar el salitre o el cloro, que son sustancias irritantes. También conviene cambiar el bañador húmedo por uno seco. En los niños que sufren dermatitis atópica hay que extremar estos cuidados.

Hidratación

Después de secarle la piel tras la ducha o el baño conviene aplicar una crema hidratante bien distribuida, en especial si el niño tiene la piel muy seca, como ocurre en los que sufren dermatitis atópica. La piel seca pica, se vuelve áspera, se hace fina, pierde su elasticidad y se torna sensible a infecciones y quemaduras solares.

Bien protegidos del sol

    La mejor regla para evitar los peligros del sol es cubrir el cuerpo al niño con: camiseta clara de algodón, gorro de tela o paja y gafas de sol homologadas. Cuando lea o juegue con la arena es bueno que esté debajo de una sombrilla.
    Hay que ponerles crema de protección solar antes de salir de casa, y repetir la aplicación cada dos o tres horas, incluso después de cada baño.
    Los niños de piel blanca y ojos claros necesitan un factor de protección 50+, mientras que a los de piel morena les basta un 25 ó 30. En los casos intermedios, o si se duda, lo mejor es utilizar entre un 30 y un 50+.
    Si hace mucho calor, chapotear un rato en el agua o mojarse la cabeza y las manos ayuda a refrescar el cuerpo y la piel. Un vaso de agua repondrá la que se pierde por la sudoración.
    Las mejores horas para ir a la playa con niños son por la mañana pronto y cuando baja el sol por la tarde. En las horas centrales del día, y sobre todo si hace mucho calor, conviene estar dentro de casa.

serpadres

17 sept 2010

Cinco hábitos saludables para los niños

Los hábitos son esas acciones que, a base de repetirlas, se convierten en nuestra forma de hacer las cosas. Establecer rutinas saludables en la infancia es una inversión en salud para toda la vida.

Comer bien, hacer deporte, beber agua o ver menos televisión son algunas costumbres que los niños deben aprender desde pequeños para llevar una vida sana. No hay que esperar a que nuestro hijo tenga problemas de salud o sobrepeso para establecer unos buenos hábitos de vida.

La prevención es, sin duda, la mejor apuesta de futuro. El juego y el deporte son, junto a una alimentación equilibrada, los pilares de una vida saludable.

1. Una alimentación variada y equilibrada

Una alimentación variada garantiza que el niño obtenga los nutrientes que necesita. Por eso, aunque él tiene sus platos favoritos, es importante animarle (sin obligarle) a probar cosas nuevas. El gusto de los pequeños es cambiante y poco a poco aceptarán la verdura o el pescado que al principio no querían ni ver.

El equilibrio se refleja en la proporción diaria de hidratos de carbono, proteínas y grasas. La alimentación de hoy día tiende a desequilibrarse: o tomamos mucha proteína o nos pasamos con los hidratos de carbono. La pirámide alimentaria ofrece unas cantidades y proporciones adecuadas. Hemos de tener en cuenta, las siguientes pautas:

    * Más fruta y verdura. Consumir cinco raciones diarias de fruta y verdura.
    * Menos proteínas. Reducir el consumo de carne a dos o tres veces por semana y tomar pescado en la misma proporción. Basta con comer cualquiera de estos una vez al día. Pero si tomamos de uno, no conviene hacerlo del otro.
    * Más cereales. Deben consumirlos diariamente en forma de arroz, pasta o pan.
    * Menos comida rápida. Limitar al máximo la comida rápida y la bollería industrial (contienen mucha grasa y calorías).
    * También es importante hacer un buen desayuno para asegurarnos de que nuestro organismo obtiene los hidratos de carbono que necesita por la mañana.

Buenos hábitos alimenticios

    * Establecer horarios fijos para cada comida. Hay que acostumbrar al cuerpo a unos horarios y limitar el picoteo entre horas.
    * Planear las comidas con antelación. Así suelen ser más equilibradas y completas. Podemos establecer un momento de la semana en el que diseñar el menú, y otro para comprar lo que necesitamos.
    * Compartir al menos una comida familiar. Es una oportunidad de convertirnos en un modelo de hábitos para nuestro hijo.
    * Disfrutar de la cena todos juntos. En el caso de que haya faltado fruta, verdura o proteínas en la comida, todavía estamos a tiempo de compensar estas carencias.
    * Hacer las comidas más originales y apetecibles. La monotonía en la mesa produce insatisfacción e induce al picoteo.

2. Beber agua

El 70% de nuestro cuerpo es agua, imprescindible para eliminar toxinas e hidratar todos los órganos. Apostar por el agua como bebida familiar es una opción de salud. Los zumos de frutas naturales son una buena alternativa, pero no conviene abusar de ellos, ya que contienen demasiados azúcares. Podemos ofrecérselos a los niños rebajados con un poco con agua.

3. Buenas costumbres en el comer

Es la garantía de que toma lo que necesita y aprende a comer guiado por el hambre y no porque "toca" o por ansiedad. Para favorecer la conexión con sus sensaciones corporales, es importante:

    * No obligarle a terminar el plato. Si dice que está lleno, hay que respetarlo. Si no, puede que le siente mal la comida.
    * Ofrecerle un espacio tranquilo en el que comer le permite entrar en contacto con la sensación de saciedad. Una vez que ésta se produce en el estómago, tarda unos 20 minutos en llegar al cerebro. Por eso no es bueno que le instemos a comer muy deprisa, ya que, inconscientemente, le estaremos invitando a consumir más de lo que realmente necesita. Las comidas deben tener un ritmo pausado, pero no ser eternas.

4. Menos televisión

    * El tiempo que emplean viendo la televisión se lo estamos quitando a otras actividades necesarias y mucho más saludables.
    * Los niños pasan frente a la pantalla entre tres y cinco horas diarias, cuando lo recomendable es de una a dos horas.
    * Conviene pactar con ellos un tiempo máximo y buscar otro tipo de actividades para disfrutar del tiempo libre.

5. Más actividad física
El juego y el deporte son aliados imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo. Una hora de actividad física moderada al día mejora sensiblemente el índice de masa corporal (relación entre peso y estatura) de los niños, incrementa su rendimiento escolar e incluso su estado de ánimo. Pero no olvides:

    * Nunca debe convertirse en una obligación. Es más importante que les divierta a que adquieran habilidades. Si les gusta, será más fácil que lo hagan.
    * Diariamente, conviene guardar un espacio de tiempo exclusivo para la actividad física.
    * Más activos en lo cotidiano. Si nosotros lo hacemos, es más fácil que ellos se apunten. Podemos buscar cualquier excusa para salir a la calle (pasear juntos al perro, sacar la basura, bajarse del autobús una parada antes). Un simple paseo mejora el estado cardiovascular tanto en los niños como en los adultos.
    * Organizar planes familiares al aire libre. Son una buena forma de dejar a un lado el ocio sedentario.
    * Disfrutar con ellos. Para que integren la actividad física como una satisfacción, conviene generar un recuerdo gratificante de ella.

Cómo crear nuevos hábitos

    * Pongamos metas realistas. ¿Cómo vamos a organizar ahora las comidas? ¿Qué días haremos actividades al aire libre? Nuestras buenas intenciones pueden venirse abajo ante una organización demasiado exigente. No es aconsejable, alterar nuestras rutinas de la noche a la mañana. Es preferible poner en marcha dos o tres pequeños cambios, y esperar a que estén integrados para pasar a los siguientes.
    * Hagámoslo todos juntos. Un niño aprende lo que ve, no lo que escucha. Pasear será divertido si vamos todos. De la misma forma, si compartimos la comida, aprenderá qué alimentos le sientan bien; y si comemos de forma sana, nuestro hijo sabrá que no le estamos castigando, ya que todos lo hacemos.
    * Potenciemos la parte positiva. Frases como "No comas galletas", "no picotees" o "te vas a poner muy gordo" producen frustración y ansiedad en los niños. En cambio, otras como "¡vámonos de paseo!", "estas manzanas están deliciosas", o "te veo muy guapo hoy" reforzarán los hábitos que queremos crear.

Autor
Lidia García Fresneda
Asesor
Dr. Juan Pedro López-Siguero, responsable del Servicio de Endocrinología Pediátrica del hospital Materno Infantil de Málaga
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22 jun 2010

Alimentos buenos para el cerebro

El cerebro, como cualquier otro órgano del cuerpo, necesita nutrientes para realizar sus funciones: aprender, memorizar, relacionar conceptos o concentrarse. Te contamos qué alimentos favorecen las capacidades mentales de tu hijo.

Para obtener la variedad de nutrientes, vitaminas  y minerales  que emplea el cerebro  en sus distintas funciones, el niño debe tener una alimentación variada y equilibrada. La clave es comer de todo y realizar cuatro o cinco comidas al día.

Qué alimentos tomar


* Entre los nutrientes másimportantes están las proteínas que obtenemos de la carne, el pescado y el huevo. Sus aminoácidos intervienen en la formación de neurotransmisores, una especie de mensajeros que comunican las neuronas entre sí.
* Las vitaminas del grupo B, que se encuentran en la carne, el huevo, el queso, el pollo, el melón y el plátano, también intervienen en la formación de neurotransmisores.
* El zinc, un mineral presente en las legumbres, la carne de cordero, los crustáceos y los frutos secos, agiliza la comunicación de las neuronas entre sí.
* El calcio, un mineral que está en la leche y sus derivados, prepara las células del cerebro para el aprendizaje.
* Otro mineral, el fósforo, que se está en los frutos secos, aumenta la capacidad de memorización.
* La glucosa, que se obtiene principalmente de los hidratos de carbono como los cereales, las legumbres, las frutas y las verduras, es una especie de gasolina que proporciona energía al cerebro para funcionar y, además, mejora el estado de ánimo.

Claves para una buena alimentación


* El desayuno a base de lácteos, cereales (pan, galletas o bollería casera) y fruta proporciona proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y calcio.
* El bocadillo de media mañana (de queso, jamón, etc.) aporta hidratos de carbono, proteínas y grasas.
* Hacer cuatro o cinco comidas al día asegura que el cerebro tenga glucosa y nutrientes en todo momento.

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20 abr 2010

Lenguado con palomitas

Esta receta es original y está deliciosa: son unos filetes de lenguado rebozados en polvo de kikos con maíz y palomitas. ¡Para chuparse los dedos!

Ingredientes

● 4 piezas de lenguado.
● 100 gr. de palomitas.
● 1 bote de mini mazorcas de maíz.
● 1 paquete de kikos.
● 1 vaso de caldo de pescado.

Preparación


1. Le quitamos la piel a los lenguados y sacamos 4 filetes de cada uno de ellos.
2. Enrollamos cada filete sobre si mismo como si fuera una bola y los marcamos a la plancha con un poco de sal y aceite de oliva.
3. Hacemos un polvo de kiko y rebozamos el pescado con esto una vez cocinado
4. Por otro lado cocemos las mini mazorcas con el fondo de pescado hasta que estén tiernas. En el mercado ya las podemos conseguir cocidas.
5. Para terminar el plato hacemos unas palomitas de maíz en una sartén con un poco de aceite.
6. Rebozamos el pescado y lo acompañamos con las mazorcas de maíz y las palomitas. ¡Dejarás boquiabiertos a todos tus amigos!

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12 feb 2010

Alternativas al filete más jugosas

A los niños les gusta la carne, pero muchos terminan haciendo una “bola” en la boca con el filete. Aquí encontrarás trucos para que la carne le resulte a tu hijo más fácil de comer. Y de regalo, la receta para albóndigas de Miguel Prieto, jefe de cocina de la Escuela de Hostelería de Sevilla.

¿Cuánta carne tienen que comer los niños?

* Se considera que los niños deben comer carne tres veces a la semana; un consumo mayor podría desequilibrar su dieta.

* La carne aporta proteínas de alto valor biológico (esto es, que contienen aminoácidos esenciales), vitamina B-12, hierro, potasio, fósforo y zinc.

* También contiene grasas saturadas, que conviene evitar, eligiendo cortes magros y retirando la grasa visible antes de cocinarla.

Trucos para que la carne no se les haga una “bola” en la boca

En general, a los niños les gusta bastante la carne (especialmente el pollo) si la preparamos de modo que no resulte seca. De lo contrario, probablemente acabarán haciendo una “bola” en la boca con ella.

* Comprar los cortes más blandos y magros: del pollo, los filetes de pechuga; del cerdo, la cinta de lomo, etc.

* Empanar los filetes hace que estén mucho más blandos y jugosos.

* También contribuye comprar la pieza adecuada, por ejemplo, la tapa de ternera, una parte de la pierna, y cortarlos muy finos.

* Hacerla guisada. El entrecot de ternera, el conejo o el pollo quedan muy ricos si se guisan con cebolla y verduras.

* Preparar albóndigas o filetes rusos.

La receta de albóndigas de Miguel Prieto

Miguel Prieto, jefe de cocina de la Escuela de Hostelería de Sevilla y de la Taberna del Alabardero de Madrid, da los siguientes consejos para hacer albóndigas o filetes rusos:

1. Al comprar, elige un trozo de carne fresca, a ser posible, entrecot o solomillo, y pedir al carnicero que la pique en el momento.

2. A la hora de cocinarla se añaden especias suaves, como orégano o perejil, un toque de ketchup o de tomate frito, una yema de huevo, una chispa de mermelada, pan rallado, una pizca de sal, un poquito de ajo, incluso verdura cocida picada muy fina.

3. Se le da forma de albóndigas o de filetes rusos y se cocinan. ¡Quedan irresistibles!

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3 feb 2010

Buñuelos de zanahoria

Las verduras contienen agua, hidratos de carbono, azúcar, calcio, vitaminas... Si tu hijo se resiste a comerlas, prueba con esta receta. 

Ingredientes
  • 4 zanahorias
  • 3 patatas
  • 3 puerros
  • Una cebolla
  • Una pastilla de caldo de verduras
  • Leche
  • Un huevo
  • Harina
  • Aceite de oliva
  • Mantequilla

Preparación

1. Poner en una cacerola aceite de oliva y dos cucharadas de mantequilla, y rehogar los puerros, cortados en aros, la cebolla picada y las zanahorias, raspadas y picadas muy menuditas. Agregar la pastilla de caldo y un chorrito de agua.
2. Cuando las verduras estén casi hechas, añadir las patatas peladas y cortadas en trozos pequeños.
3. Comprobar que las patatas están tiernas, retirar del fuego, añadir dos cucharadas de harina y un vasito de leche, y pasar por la batidora, hasta lograr una crema muy espesa.
4. Formar bolas irregulares, pasarlas por harina y huevo batido y freírlas en abundante aceite de oliva.

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26 ene 2010

Corona de arroz con carne y champiñones


Esta receta es muy sabrosa y nutritiva, ideal para tomar en la comida o en la cena. Es fácil de preparar y con los niños el éxito está asegurado. 

Ingredientes
  •  350 g de arroz.
  • Un paquete pequeño de espinacas congeladas.
  • 2 cebollas.
  • 300 g de aguja de ternera o vaca troceada.
  • 300 g de champiñones.
  • 3 puerros.
  • Un diente de ajo.
  • 100 g de anacardos.
  • Una cucharada de harina.
  • Un vaso de jerez.
  • Aceite de oliva.
  • Una pastilla de caldo de verdura.
Preparación

1. Cocer las espinacas en agua con sal, escurrirlas muy bien y picarlas muy menuditas.
2. Aparte, cocer el arroz en agua hirviendo con sal. Lavarlo con agua fría, escurrirlo bien y dejar que se seque un poco.
3. Rehogar en una sartén con aceite de oliva, una cebolla y un diente de ajo muy picaditos. Agregar las espinacas cocidas y picadas y, al final, el arroz. Dejar que se haga un poco y volcar la mezcla en un molde de rosca.
4. Cubrir el fondo de una sartén con aceite de oliva y rehogar otra cebolla picada, la carne en cuadraditos, los puerros troceados (la parte blanca y la verde), los champiñones (enteros si son pequeños y cortados si son grandes) y los anacardos pelados. Añadir una cucharada de harina, el vasito de jerez y un chorrito de agua. Dejar que se haga todo junto a fuego lento, procurando que no se consuma toda la salsa.
5. Desmoldar el arroz, con cuidado para que quede firme en forma de corona, volcar en el centro la mezcla de los champiñones y los puerros y servir inmediatamente.

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25 ene 2010

Rollo de carne con lentejas


Carne y lentejas servidos en un solo plato. A nuestros hijos les encantará esta combinación.

Ingredientes

● Una cinta de cerdo fresca y entera (de 700 gr).
● 100 g de piñones.
● 100 g de almendras.
● 4 cebollas.
● 100 g de mantequilla.
● 300 g de lentejas.
● El zumo de dos naranjas.
● Aceite de oliva.
● 2 pastillas de caldo de carne.
● Jerez dulce.
● 2 dientes de ajo.
● Una hoja de laurel.
● Sal.

Preparación

1. Poner las lentejas en remojo, en agua fría, la noche anterior (basta con unas seis horas).
2. Encender el horno para que se caliente.
3. Picar los piñones y las almendras.
4. Echar sal a la carne y, después, untarla bien con mantequilla, para que al rebozarla en las almendras y piñones picados se peguen a ella, procurando cubrir la cinta por completo.
5. Poner la carne en una fuente de horno, agregar las pastillas de caldo machacadas, un chorrito de aceite de oliva, el vaso de jerez y el zumo de naranja, y meter la fuente al horno a temperatura moderada, durante una hora.
6. Mientras, cocer las lentejas junto con una cebolla entera, dos dientes de ajo pelados, una hoja de laurel, un chorrito de aceite de oliva y sal. Cuando estén tiernas, colarlas y reservar, aparte, el caldo.
7. Rehogar tres cebollas cortadas en aros finos en un chorrito de aceite de oliva. Cuando estén tiernas y tengan un poco de color, agregar una copita de jerez dulce y un chorrito (muy poco) del agua de cocer las lentejas.
8. Dejar que se termine de hacer hasta que se consuma casi todo el caldo.
9. Servir la carne trinchada y acompañada de las lentejas y la cebolla confitada.

19 ene 2010

Platos de pollo: ¡el favorito de los niños!


El pollo es la carne preferida de los pequeños de la casa. Sin embargo, lejos de la pechuga de pollo a la plancha, puede prepararse de muchas formas para conseguir un plato con un sabor especial. Te proponemos varios platos de pollo que harán las delicias de los pequeños de la casa y de los que no lo son tanto.

Pollo al limón

El pollo al limón es un plato típico y fácil de preparar. Se hace con un pollo entero y asado al horno con muy pocos ingredientes. El resultado es un pollo asado jugoso y con un sabor a limón delicioso.

Es la carne preferida de los pequeños de la casa. Es blanca y muy tierna; rica en proteínas, vitaminas y minerales, y baja en grasa. Además, puede prepararse de muchas y sabrosas maneras.

Ingredientes

● Un pollo entero
● 2 limones grandes
● 2 cebollas
● Un vaso de vino blanco seco
● Aceite de oliva
● 2 pastillas de caldo de pollo
● 2 cucharadas grandes de mantequilla
● Tomillo
● Agua

Preparación

1. Encender el horno.
2. Lavar y secar bien el pollo entero, meter dentro una de las pastillas de caldo y uno de los limones lavado y seco. Untarlo por fuera con las dos cucharadas de mantequilla y espolvorearlo con una pizca de tomillo molido.
3. Ponerlo en una fuente de horno e introducirlo en él, cuando esté muy caliente, para que tome color.
4. Picar las cebollas muy finitas y exprimir el zumo del otro limón.
5. Al cabo de unos 50 minutos, sacar el pollo del horno, cortar cada cuarto en tres trozos y el limón en rodajas finas.
6. Incorporar las cebollas picadas y espolvorear todo con la otra pastilla de caldo. Regar con el vaso de vino blanco, mezclado con el zumo del limón y un chorrito de agua. Meter nuevamente en el horno a fuego lento para que se termine de hacer.
7. Cuando le falten unos cinco o diez minutos, encender el gratinador para que se dore.
8. Servir caliente y, si se quiere, se puede acompañar con unas patatas pequeñas gratinadas.

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11 ene 2010

La merienda de la fiesta de cumpleaños, ¿cómo debe ser?


Las fiestas de cumpleaños son una ocasión estupenda para permitirles («hoy y solo hoy») saltarse las normas con las chuches, los aperitivos de bolsa o los refrescos. Lo ideal es combinar alimentos nutritivos con una cantidad moderada de dulces y chucherías.

Una comida sencilla para la fiesta de cumpleaños


* Lo mejor es preparar algo sencillo, pensando en lo que meriendan los niños habitualmente. Por ejemplo, un bocadillo para cada uno, y mejor si es de pan normal. Puede ser de chocolate (untado o de tableta), de paté, de jamón york y queso, de pavo, etc.
* Este día está permitido tomar una pequeña cantidad de aperitivos (patatas fritas, ganchitos, maíz inflado, etc.), pero la estrella es la tarta de cumpleaños para soplar las velas. Lo ideal es que sea casera, pero si no hemos tenido tiempo para hacerla, podemos comprar una lo más sana posible de las que tienen éxito entre los pequeños, por ejemplo, de chocolate.

¿Qué beber en la fiesta?

La bebida principal debe ser el agua, aunque también puede haber un vaso de zumo o refresco (hoy pueden tomarlo porque es un día especial). Es preferible comprar botellas grandes que envases individuales y que un adulto esté pendiente de llenar sus vasos cuando se vacían.
No obligarles a comer

A veces los niños están tan entretenidos con los juegos y las actividades que hemos preparado que se olvidan de comer. En ningún caso hay que obligarles, ni insistirles en que deben sentarse a terminar la merienda.
El regalo del cole

Pueden llevar una barrita de chocolate o una chuchería y solo una para sus compañeros. Una bolsa de chuches es un exceso de calorías vacías.

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Alimentos buenos para el cerebro


El cerebro, como cualquier otro órgano del cuerpo, necesita nutrientes para realizar sus funciones: aprender, memorizar, relacionar conceptos o concentrarse. Te contamos qué alimentos favorecen las capacidades mentales de tu hijo.

Para obtener la variedad de nutrientes, vitaminas y minerales que emplea el cerebro en sus distintas funciones, el niño debe tener una alimentación variada y equilibrada. La clave es comer de todo y realizar cuatro o cinco comidas al día.

Qué alimentos tomar


* Entre los nutrientes másimportantes están las proteínas que obtenemos de la carne, el pescado y el huevo. Sus aminoácidos intervienen en la formación de neurotransmisores, una especie de mensajeros que comunican las neuronas entre sí.
* Las vitaminas del grupo B, que se encuentran en la carne, el huevo, el queso, el pollo, el melón y el plátano, también intervienen en la formación de neurotransmisores.
* El zinc, un mineral presente en las legumbres, la carne de cordero, los crustáceos y los frutos secos, agiliza la comunicación de las neuronas entre sí.
* El calcio, un mineral que está en la leche y sus derivados, prepara las células del cerebro para el aprendizaje.
* Otro mineral, el fósforo, que se está en los frutos secos, aumenta la capacidad de memorización.
* La glucosa, que se obtiene principalmente de los hidratos de carbono como los cereales, las legumbres, las frutas y las verduras, es una especie de gasolina que proporciona energía al cerebro para funcionar y, además, mejora el estado de ánimo.

Claves para una buena alimentación


* El desayuno a base de lácteos, cereales (pan, galletas o bollería casera) y fruta proporciona proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y calcio.
* El bocadillo de media mañana (de queso, jamón, etc.) aporta hidratos de carbono, proteínas y grasas.
* Hacer cuatro o cinco comidas al día asegura que el cerebro tenga glucosa y nutrientes en todo momento.

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8 ene 2010

Papilla de sémola con melocotón

A partir de 9 meses. Esta papilla de sémola y melocotón es nutritiva y saludable, una opción muy completa para la merienda del bebé.

Ingredientes

● 200 ml de leche adaptada.
● 3 cucharadas de sémola.
● Una cucharadita de cacao en polvo.
● Un melocotón.

Preparación


1. Calentar la leche, añadir la sémola y el cacao, llevar la mezcla a ebullición y dejarla hervir durante tres minutos, removiéndola constantemente.
2. Escaldar el melocotón, pelarlo y cortarlo en taquitos.
3. Poner la papilla en un bol y mezclarla con los trocitos de melocotón.

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28 dic 2009

Velitas de canelones

Con unos canelones podemos preparar una receta muy original y nutritiva: ¡convertir unos canelones en velas! Esta opción son unos canelones rellenos de carne de pollo picada, uno de los platos favoritos de los niños. 

Ingredientes

● 1 cebolla pequeña.
● 4 cucharadas de salsa de tomate.
● 16 láminas de canelones.
● 250 g de carne de pollo picada.
● Nueces picadas.
● Agua.
● Aceite.
● 2 cucharadas de harina.
● 2 vasos de leche.
● 2 cucharadas de mantequilla.

Preparación

1. Cocer las láminas de canelón: Poner a cocer 1 litro de agua con dos cu-charadas de aceite y retirar cuando ya estén blandas. Sumergirlas en agua fría y escurrirlas en un paño limpio.

2. Hacer la bechamel.

3. Para el relleno: En una sartén, pochar la cebolla cortada fina, añadir la carne picada y rehogar, añadir unas cucharadas de salsa de tomate y revolver.

4. Dejar que pierda un poco de temperatura y rellenar los cane-lones.

5. Montar el plato y verter la bechamel encima del borde superior de los canelones (colocados en vertical).

6. Decorar con nueces picadas.

serpadres.es


23 dic 2009

Un año: la primera Navidad de tu hijo


Los niños son los principales protagonistas de las fiestas navideñas. Las luces, los regalos, las comidas… todo les llama la atención. Con un año son demasiado pequeños para comprender la Navidad plenamente, pero no para disfrutarla. Descubre cómo hacer de estas fechas una feliz experiencia para tu hijo sin desbordarle.

Para que estos días se conserven en la memoria inconsciente del niño como un recuerdo agradable, conviene que los padres encontremos la forma de combinar las celebraciones de la Navidad en familia con el respeto a los ritmos propios de un niño de un año. ¡Aún es muy pequeño!

Los niños son menos flexibles que los adultos y no tienen nuestra capacidad de adaptación. Así que conviene tomar algunas precauciones.

¿Dónde celebramos la Navidad con un niño de un año?


Es preferible que las celebraciones navideñas se hagan en nuestra casa, así el pequeño no perderá de vista su entorno habitual que le da seguridad. Con un año, los bebés ya echan de menos su ambiente.

Si la tradición familiar exige la celebración de las cenas en casa de los abuelos o de los tíos, conviene buscarle un sitio, que puede ser en el suelo, cerca del sofá, donde sentarle con una bolsa con juguetes nuevos o que no haya visto desde hace un tiempo, para que esté entretenido.

Estas ocasiones de contacto familiar son buenas para la socialización del niño, pero no seamos pesados con los «besa a» y «saluda a». Se puede ser cariñosos sin continuos achuchones; no hay que esperar que niños tan pequeños se comporten como perfectos ciudadanos.

Hay que despejar el lugar de posibles peligros. Si es en casa ajena, habrá que prevenir a nuestros anfitriones. Un niño de un año se dedica a patrullar en busca de novedades. Cuidado con los objetos y alimentos que puedan producir atragantamientos (peladillas, piezas pequeñas del belén...), con las copas de alcohol, con las velas encendidas, con el acebo y el muérdago (son tóxicos), con ciertos adornos navideños (bolas de cristal). Conviene situar el árbol de Navidad fuera de su alcance.

Cómo organizar las cenas, el sueño...

Las comidas de los adultos en estas fechas (cordero, polvorones, turrón) no son las más adecuadas para un niño tan pequeño. Si le apetece probar algo (ocurrirá sobre todo con los dulces) podemos dárselo con prudencia y en pequeñas cantidades. Si vamos a cenar tarde, suele ser oportuno darles su cena a ellos antes, para que no se desajusten sus horarios y nosotros podamos cenar más tranquilos después.

Si nuestro hijo ha de acostarse más tarde que de costumbre, una buena siesta puede darle cuerda para trasnochar un poco. Algunos niños toleran muy mal que se alteren sus horarios y estar despiertos a deshora puede volverles irritables y quejumbrosos. En ese caso habrá que disponer lo necesario para, incluso fuera de casa, acostarles en un cuarto tranquilo rodeados de las cosas que les dan seguridad (su peluche, su pijama, su mantita, la canción o el cuento de buenas noches...).

Si luego nos lo vamos a llevar a casa para seguir durmiendo, puede ser conveniente despertarle. Algunos niños se angustian y desorientan al despertarse en un lugar diferente a aquél en el que se durmieron.

Los padres debemos ser comprensivos

Las alteraciones en las rutinas del sueño de tu hijo pueden repercutir en su comportamiento diurno y volverle más irritable y caprichoso. No pasa nada por alterarlos unos días, siempre que al terminar las fiestas recuperemos los hábitos y horarios de costumbre. Pero sí hemos de ser comprensivos con los pequeños desajustes que pueden producirse en su comportamiento.

Al día siguiente de una noche movidita se puede permitir que el niño duerma una hora más, pero no mucho más, porque a la noche siguiente le costará dormirse a su hora habitual y se producirá un círculo vicioso.

Los Reyes Magos y Papá Noel, vistos por un bebé (o casi)

A los padres, Papá Noel y los Reyes Magos nos parecen muy simpáticos y amigos de los niños, pero a los niños de un año pueden resultarles demasiado imponentes, con sus barbas y ropajes. Si deseamos que nuestro hijo se haga una foto con alguno de estos personajes, no le lancemos a sus brazos precipitadamente.

Comencemos por permitirle observar a una distancia prudente cómo lo hacen otros niños, y acerquémonos luego sin prisa. Si está atemorizado, mantengámosle a una distancia cautelosa.

Ya podemos llevar al niño a presenciar la cabalgata de Reyes; para él será una experiencia excepcional y disfrutaremos mucho viendo su cara de asombro. Sin embargo, procuremos evitar esperas o caminatas extenuantes, ya que con un año los niños no tienen mucho aguante.

Por: Luciano Montero, psicólogo.
serpadres.es

15 dic 2009

Mitos sobre la inteligencia del bebé

Desde que el bebé nace hasta que cumple un año, tiene lugar el proceso más importante y decisivo en el desarrollo de su cerebro. En esta etapa son muchas las dudas que nos asaltan: ¿el niño es inteligente si lo son sus padres? ¿Las niñas son más inteligentes o son los niños? Algunos de estos mitos son verdad y otros completamente falsos.

Los bebés con la cabeza más grande son más listos

Falso. Es cierto que el crecimiento del cerebro del bebé como órgano se percibe en el aumento del perímetro craneal del bebé mes a mes, pero lo que cuenta es la eficacia de las conexiones neuronales, no el tamaño de la cabeza.

Un niño es inteligente si lo son sus padres


Falso. Es cierto que la inteligencia del bebé viene en parte determinada por su herencia genética, pero no se mantiene inmodificable en el tiempo. Si un niño posee genéticamente una inteligencia superior, pero no recibe los estímulos adecuados ni está rodeado en un ambiente que le brinde el apoyo apropiado, no podrá desarrollar sus capacidades correctamente.

El embarazo afecta al desarrollo intelectual del bebé


Verdadero. El vientre materno es el ambiente en el que vive el bebé antes de nacer y por lo tanto todo lo que le ocurra a la madre durante esa etapa incidirá directamente en el desarrollo del feto y, posteriormente, en el crecimiento intelectual del bebé.

Las niñas son más inteligentes que los niños

Falso. No existen más diferencias entre la inteligencia de los niños y las niñas que las que la propia sociedad inculca. Ellas pueden destacar en ciertas habilidades y ellos en otras, todas importantes, pero la capacidad intelectual depende de cada individuo y no del sexo al que pertenezca.

El cerebro de los bebés crece ininterrumpidamente

Falso. Por contra, el cerebro crece a saltitos. Es decir, las conexiones que se van estableciendo en el cerebro lo hacen de manera secuencial, una detrás de otra. Hasta que una red de conexiones neurológicas no está constituida totalmente, por ejemplo, la que va a ayudarle a ser capaz de agarrar un objeto conscientemente, no se pone en funcionamiento la siguiente.

El crecimiento se realiza por etapas coincidiendo con las fases del desarrollo cognitivo del bebé, de 0 a 1 mes hacen ciertas cosas, de 1 a 4 desarrollan otras, etc.
El ritmo es diferente en cada niño y también depende de la manera en la que se le estimule, pero lo que es cierto es que hasta que no consigue realizar lo que corresponde a cada etapa (que puede durar más o menos) no iniciará la siguiente habilidad.

A medida que cumplimos años el cerebro es más activo

Falso. El cerebro de un bebé es incluso más activo que el de un adulto, sobre todo durante su primer año. Lo que ocurre es que el cerebro del adulto es más «sabio» debido a que ya ha desarrollado las habilidades adecuadas.

serpadres.es

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