27 feb 2009
LA ALIMENTACIÓN DEL BEBÉ ENTRE LOS 9 Y LOS 11 MESES
Desde que comenzó a ingerir otros alimentos fuera de la leche materna o la leche de fórmula, el bebé ha ido incorporando otras comidas, como los cereales o el puré. En este momento, el objetivo es que el bebé adquiera la idea de los alimentos sólidos y facilitarle el pasaje de comer con el resto de la familia. La leche materna o la de fórmula todavía significan mucho en su dieta. Al llegar al año, sin embargo, los alimentos sólidos constituyen una significativa proporción de la nutrición del bebé, más del 50 por ciento. Y sus habilidades para alimentarse van creciendo acordes a esto. Naturalmente, en este período, ya es más fácil para el niño tragar la comida y tiene más dientes, lo que le permite masticar otras comidas.
Cada día aumentan sus habilidades para comer por sí mismo. A los nueve meses, probablemente el bebé está tratando de comer solo con una cuchara, aunque sin mucho éxito y llenándose de comida el babero y hasta la ropa. Terminando el décimo mes, sin embargo, ya puede llevar la cuchara a su boca. Los papás pueden ayudar al niño permitiéndole sostener la cuchara mientras lo alimentan. Para el bebé, la hora de comer es un momento más de ir mostrando pequeños logros.
Por eso, es importante que los padres lo dejen disfrutar de la comida y lo que la rodea, aunque su silla y el espacio alrededor quede “regado” de migas. El niño de esta edad tiene la habilidad de tomar cosas con los dedos, y en este caso, la aprovechará para empezar a comer solo.
Ahora es el momento de introducir una mayor variedad de comidas, como avena, fideos y legumbres. También se le pueden incluir en la dieta verduras cortadas, como batatas, o combinar alimentos, como por ejemplo, fideos con queso. Carnes blandas y pollo pueden formar parte de su dieta, pese a que todavía no tiene los molares. Una forma de dárselos es picados o molidos, o cortados en piezas muy pequeñas, pero siempre con el cuidado de que no se atore. A los bebés de esta edad, les encanta masticar con sus dientes cosas duras, pero hay que estar seguros de que podrá disolverlas fácilmente. Ejemplo de esto son los biscuits, las tostadas y las galletitas.
Michael Van Straten y Bárbara Griggs, en el libro “Comidas sanas para sus hijos”, elaboraron una lista de alimentos contraindicados para bebés y niños pequeños:
* Cafeína: Presente en el té y el café, libera estimulantes que pueden provocar malhumor e hiperactividad en los niños. Se recomienda no darle estas bebidas hasta los seis o siete años.
* Hamburguesas: En este caso, las compradas envasadas o las de las cadenas de comida rápida. Poseen un alto grado de grasas saturadas y aditivos químicos.
* Jugos concentrados y gaseosas: Tienen en común el sabor dulce. Y el azúcar no debe estar en la dieta de un bebé. Además, las gaseosas suelen tener cafeína en su composición. Los jugos concentrados tienen aditivos químicos.
* Azúcar: Es un hidrato de carbono que aporta calorías vacías y carece por completo de valor nutritivo. (Ver mas)
12 ene 2009
DANZA Y CORRECTA ALIMENTACIÓN, UN DUETO POSIBLE
Los profesionales de la danza sienten una inmensa presión para mantenerse delgados. Uno de sus mayores temores es el de ganar peso y tener que luchar contra una imagen ante el espejo y el público, al que se deben en su vida profesional y artística. En la búsqueda de unas curvas perfectas se practican hábitos alimentarios erróneos, que suelen llevar, en muchos casos, a situaciones de mala alimentación e, incluso, a trastornos de anorexia y bulimia.
* Autor: Por ELENA PIÑEIRO
Buscando el cuerpo perfecto, los bailarines, con más frecuencia que otro tipo de profesionales, llegan, a sufrir los temidos trastornos de conducta alimentaria como la anorexia y la bulimia nerviosas. Así lo han constatado diversos centros de investigación. Una educación nutricional adecuada y adaptada para los profesionales de la danza sería una herramienta muy válida, sobre todo para las personas que comienzan este camino en el mundo del arte.
Es conveniente que se conozcan a fondo no sólo los grupos de alimentos, sino los nutrientes, los suplementos y las raciones recomendadas en caso de algunos deportes o profesiones como ésta, en los que se necesita un límite de peso corporal que capacite a la persona para su realización.
La alimentación de los bailarines
La imagen típica de la bailarina etérea, sin redondeces ni lastres de grasa es relativamente reciente. Según Josep Toro, profesor titular de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona y consultor senior del Servicio de Psiquiatría y Psicología Juvenil del Hospital Clínico de Barcelona, "el fenómeno de la delgadez extrema de los bailarines se popularizó a mediados del siglo XIX, donde la danza contempla a sus profesionales como seres fantásticos, duendes, ninfas y sílfides, regidos físicamente por una dictadura estética que exige una extraordinaria figura corporal".
Los estereotipos creados en el mundo de la danza han llegado a exigir pesos extremadamente bajos a los bailarines, incluso a los que están en pleno proceso de maduración puberal, lo que dificulta su crecimiento y desarrollo. Un índice de masa corporal (IMC) inferior a 18 ya corresponde a bajo peso, es decir, a un peso que no permite mantener al organismo en condiciones normales de salud.
Una alimentación baja en calorías para mantener la línea no tiene por qué estar reñida con el equilibrio dietético
Sobre la ingesta alimentaria de los bailarines influyen, además de los cánones preestablecidos referidos a la figura corporal, el tipo y los horarios de un trabajo que se reparte entre las giras, las funciones y los ensayos. En un importante trabajo de investigación, de referencia para muchos autores, publicado ya hace unos años en el "Clinics in Sports Medicine", se registraron los hábitos alimentarios de bailarinas miembros de una importante compañía de ballet profesional. En él se constató como el 75% del grupo consumía menos del 85% de las calorías necesarias; el 40% ingería menos del 66% y el 20% menos del 50%. Además, los déficits de todos los nutrientes eran muy elevados.
Durante los períodos de ensayo o de creación en sede, el horario de trabajo se puede desarrollar desde las diez de la mañana hasta las cinco de la tarde. Suele ser una práctica extendida entre los bailarines el omitir el desayuno o la comida o sustituir alguna de estas ingestas por barritas energéticas o algún snack, con el riesgo que esto comporta, ya que de esta manera afrontan las horas de mayor actividad física sin reservas energéticas suficientes.
En épocas de gira, donde los ensayos y las funciones se programan durante la tarde-noche, se dedica más tiempo al desayuno, se hace una comida ligera y la cena es más completa y se convierte en el aporte de nutrientes principal de la jornada tras la actuación. De esta forma se llegan a cumplir de forma algo mejor las tres ingestas diarias mínimas recomendadas para cualquier persona adulta sana.
Nutrición y delgadez: un delicado equilibrio
La práctica del arte de la danza, que utiliza el cuerpo como su principal medio de expresión, necesita de unos conocimientos mínimos sobre fisiología, nutrición y dietética. Cómo gestiona el organismo sus reservas, cómo se da la producción de energía a partir de los nutrientes que se ingieren con los alimentos y, en definitiva, cuándo y qué comer para rendir y disfrutar de la actividad son conocimientos muy valiosos para cualquier profesional que pretenda cuidarse.
La flexibilidad, la fuerza muscular, la potencia, la resistencia y el rendimiento cardiovascular no se pueden trabajar y mantener en el tiempo sin una alimentación adecuada. Según Francisco Manzanera, conocedor de la dietética aplicada a la danza, que ha formado parte de la Compañía Nacional de Danza dirigida por Nacho Duato y que ha trabajado con el Lyon Opera Ballet (LOB) y el Conservatoire National Supérieur de Musique et Dance de Lyon (CNSMD), "los objetivos nutricionales de los bailarines deberían de ser cuatro: la normalización de las ingestas nutricionales, la hidratación y la reposición electrolítica, una ingesta normalizada de macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) y la suplementación con micronutrientes (vitaminas y minerales)".
La energía para el movimiento se obtiene de tres fuentes principales: los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas. El consumo de estos nutrientes de forma equilibrada puede aumentar las reservas energéticas que el organismo alberga en los músculos, el tejido adiposo y el hígado. La práctica errónea de ahorrarse ingestas durante el día puede llevar a la pérdida incluso de proteínas provenientes del músculo, lo que empeora el rendimiento, limita la flexibilidad y empobrece la actividad.
Una alimentación baja en calorías para mantener la línea no tiene por qué estar reñida con el equilibrio dietético. Se necesita un buen consejo profesional para poder construir una buena arquitectura nutricional que se amolde a cada caso en particular y que asegure al bailarín la compenetración entre su baile y su salud. Está demostrado que no hay fórmulas mágicas para perder peso.
DESÓRDENES ALIMENTARIOS
Las actitudes erróneas frente a la comida y la conducta alimentaria insana suelen darse con más facilidad entre personas que practican la danza (sobre todo clásica, ballet) que entre otros individuos de la misma edad que no la practiquen. En este sentido, desde el Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Sidney, en Australia, se han publicado algunos trabajos que documentan lo que otros muchos centros de investigación ya han constatado, y que ya es evidente en la calle.- Imagen: Peter W -
Los expertos relatan cómo las bailarinas estudiadas presentan menos peso corporal y menos grasa que sus compañeras de estudios que no practican ballet. Están más preocupadas por su peso, por sus pensamientos sobre la comida, no comen entre horas y utilizan los laxantes como método de adelgazamiento. Los investigadores afirman que la presión que ejerce el hecho de tener que estar por debajo de lo que se considera el peso normal afecta no sólo al control de la comida y el peso, sino a toda su forma de vida. (Ver mas)
14 jun 2008
ALIMENTARSE BIEN DURANTE LOS EXÁMENES
Al desgaste físico diario se une el psíquico, y el cerebro debe estar bien nutrido para afrontar las pruebas
- Imagen: sanja gjenero -
Las últimas semanas de mayo y las primeras de junio suelen ser fechas temidas por los estudiantes que tienen pendientes citas en las aulas para plasmar, con mayor o menor acierto, los conocimientos aprendidos a lo largo del curso. La alimentación durante esta temporada es especialmente importante, ya que el cerebro deberá estar muy bien nutrido.
Alimentar la mente
Este órgano, a pesar de que sólo representa un 2% o un 3% del peso corporal total, es responsable del consumo de un 20% de la energía que extraemos de los alimentos. Su principal fuente energética es la glucosa, que se obtiene del metabolismo de los hidratos de carbono de los alimentos. Si el aporte de ésta es insuficiente, obtiene energía a partir de otros elementos nutritivos como proteínas y grasas, alternativa poco saludable puesto que se producen alteraciones en el metabolismo corporal.
Durante las semanas de exámenes no es preciso aumentar la ingesta de calorías, pero sí cuidar especialmente el aporte de determinados nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso (transmisión de impulsos, transporte de oxígeno a las células y regulación del sistema nervioso). Estos nutrientes intervienen directamente en la concentración, la memoria, el rendimiento intelectual y el estado de ánimo, y son: vitaminas del grupo B, concretamente tiamina o B1, niacina o B3, piridoxina o B6, vitamina B12 y ácido fólico; vitamina E, determinadas sales minerales (potasio, magnesio y zinc) y oligoelementos (litio, silicio, selenio y cromo). No son frecuentes los déficits de oligoelementos, puesto que el organismo los necesita en cantidades muy pequeñas y se encuentran ampliamente distribuidos en la naturaleza.
Una buena nutrición
- Desayuna cada día. Y hazlo con un desayuno completo para iniciar el día con energía y para evitar déficits de glucosa que pueden repercutir negativamente en el rendimiento intelectual. No hemos de olvidar que el estómago lleva sin recibir alimento entre diez y doce horas.
- No consumas habitualmente comidas de preparación rápida o fast-food (pizzas, bocatas, hamburguesas y otras frituras), generalmente más grasas, calóricas y con mayor dificultad para digerir, que las comidas convencionales.
- Aprende a planificar el menú de cada día correctamente, con el fin de conseguir un equilibrio nutritivo:
Primer plato: las ensaladas o las verduras como primer plato o guarnición del segundo no deben faltar en las comidas principales. Las verduras aportan potasio, magnesio, ácido fólico y fibra, que entre otras funciones, ayuda a regular el tránsito intestinal. Lo ideal es comprarlas frescas, pero también hay verduras ultracongeladas o ensaladas preparadas de buena calidad nutritiva e higiénica. Alterna el primer plato con arroz, pasta, legumbre o patata. Son alimentos ricos en hidratos de carbono y proteína vegetal. Si son integrales son más nutritivos.
Segundo plato: carne o pescado (al menos cuatro veces a la semana) y huevos (entre cuatro y cinco unidades por semana). Son la fuente principal de proteína de buena calidad, hierro fácilmente aprovechable por el organismo, zinc, fósforo, vitamina A (yema de huevo y pescados grasos), vitamina B12, piridoxina, niacina y tiamina (implicados en el funcionamiento del sistema nervioso).
Postre: inclínate por la fruta fresca. Al menos dos piezas al día y que una de ellas sea rica en vitamina C (cítricos, kiwi, fresas, melón). - Conseguir una comida principal adecuada puede resultar algo tan práctico como atribuir un color a cada grupo de alimentos de forma que reúnas aquellos que son indispensables para el equilibrio de las principales comidas.
| AZUL | Leche y derivados (cuajada, yogur, queso, bechamel...). |
|---|---|
| ROJO | Carnes, pescados o huevos. |
| MARRÓN | Arroz, pasta, pan, patatas y legumbres. |
| AMARILLO | Grasas (aceites, mantequilla, margarina, nata, mayonesa etc.) |
| VERDE | Frutas y verduras. |
La comida será equilibrada si reúnes un rojo, un azul (optativo), dos marrones, uno o dos verdes y entre uno o dos amarillos. Lo más frecuente es que el amarillo se asocie con otro color. Por ej: marrón-amarillo (patatas fritas), verde-amarillo (ensalada con aceite).
Ejemplo de menú
. Arroz con guisantes (un marrón).
. Gallo a la plancha o al horno (un rojo) con ensalada (un verde).
. Fruta (un verde).
. Aceite de oliva (un amarillo).
. Pan (un marrón).
- Distribuye la alimentación en cuatro o cinco comidas a lo largo del día. Para evitar la sensación de hambre o estomago vacío entre horas y mantener un nivel adecuado de glucosa en sangre a lo largo del día. Entre horas se pueden tomar trozos de fruta o zumos, yogures o batidos lácteos, cereales, biscotes, frutos secos, sándwiches vegetales, y menos "snacks", repostería, bollería o golosinas.
- Si tienes poco tiempo para hacer la compra o los nervios te hacen perder el apetito, elabora platos más nutritivos: añade clara de huevo o queso o leche a diferentes platos, elaborar ensaladas con frutas, frutos secos, jamón, queso, huevo cocido, atún en conserva, guisantes, maíz, toma "petit suisse" mezclado con yogur, por ejemplo.
- Planifica la comida. Si tienes que responsabilizarte de las tareas del hogar es fundamental establecer una metodología para hacerlas compatibles con las horas de estudio. Por ello, resulta muy útil llevar un orden a la hora de planificar la compra y elaborar una lista en la que se indiquen aquellos alimentos que se han de comprar a diario, semanal y mensualmente. De este modo la despensa siempre estará completa podrás improvisar una comida rápida pero nutritiva, de paso ahorrarás tiempo para poder estudiar más.
- Para ello planifica bien la jornada: horario de comidas, horas de estudio y de descanso, horas de sueño, entre otros aspectos. El consumo excesivo de bebidas excitantes como el café, el té, los refrescos de cola u otro tipo de bebidas estimulantes mantienen la mente despierta pero no aumentan la concentración ni la memoria. Los zumos naturales de frutas u hortalizas, el agua o las infusiones son una opción más saludable y nutritiva.
La única forma de rendir al máximo es mantener el cuerpo y la mente bien descansados. No lo olvides. Para ello, es necesario dormir un mínimo de horas. En caso de dificultad para conciliar el sueño se puede recurrir a infusiones relajantes (azahar, hierba luisa, melisa, espino blanco, lúpulo, hipérico, verbena, tila...) o un vaso de leche caliente con miel antes de acostarse.
BAJO CONTROL
No está justificado realizar dietas sin criterio médico ni nutricional, ya que pueden provocar mareos o lipotimias, cansancio, irritabilidad, alteraciones en el sueño, depresión etc.; lo cual repercutiría negativamente sobre la salud y la capacidad intelectual. En esta época es bastante frecuente el aumento injustificado de la venta de suplementos de vitaminas y minerales. Una alimentación bien planteada, que incluya alimentos de todos los grupos en la frecuencia recomendada, cubre todas las necesidades de energía y nutrientes, sin necesidad de recurrir a ningún tipo de suplemento.
En caso de tomar suplementos, los resultados se consiguen con periodos de tratamiento de semanas o meses y no a corto plazo, y han de ser recomendados por un especialista. No es eficaz empezar a tomarlos el mismo mes de los exámenes; lo que hay que plantearse es llevar a cabo una alimentación adecuada, conocer los alimentos básicos, su interés nutricional y cómo incluirlos en la alimentación de cada día. (Ver mas)
3 mar 2008
Dieta South Beach
La Dieta South Beach (DSB) promete la pérdida de 4 a 6 Kg. en las primeras 2 semanas a través de una alimentación balanceada que incluye frutas, vegetales, granos, nueces y grasas saludables. Esta dieta fue desarrollada por el reconocido cardiólogo Arthur Agatston, Director del Centro de Prevención cardiovascular del Mount Sinai Center, de Miami Beach, Florida. Su obra se ha convertido en un best-seller que parece superar a la conocida dieta Atkins en popularidad y resultados.
La DSB conserva los mejores aspectos de la dieta Atkins (proteínas) y descarta la creencia de que todos los carbohidratos deben ser prohibidos, permitiendo alcanzar el máximo de salud. Agatston promueve una dieta balanceada que incluye ampliamente frutas, vegetales, granos, nueces y grasas saludables.
Adicionalmente, la DSB ayuda a mejorar los niveles de colesterol y triglicéridos, reduciendo los niveles de colesterol malo y aumentando el colesterol bueno, así como mejorando los niveles de insulina, tan importantes en la salud cardiovascular.
La DSB está constituida por 3 fases:
- Fase I: Control de la ansiedad por comer irracionalmente
Durante esta fase se consumen cantidades normales de carne, pollo, pavo, pescados y mariscos así como cantidades abundantes de vegetales, huevos, quesos y nueces.
Se permiten 3 comidas balanceadas diariamente y se puede merendar a media mañana o a media tarde, incluso se puede tomar una merienda después de cenar, además de agua, café o té si se desea. Durante los primeros 14 días no se podrá comer pan, pastas, papa, arroz, frutas, caramelos, postres, tortas, galletas o azúcares refinadas. Tampoco se permiten bebidas alcohólicas.
- Fase II: Introducción de carbohidratos beneficiosos
Después de las primeras 2 semanas se habrá perdido entre 4 y 6 kilos, especialmente de grasa abdominal, pero lo más importante es el cambio interno. La ansiedad disminuirá rítmicamente y la persona se sentirá mejor.
Después de los 14 días se puede seguir perdiendo peso. Se podrá introducir pastas, arroz, pan, arepas, frutas y hasta chocolates. Una vez alcanzada la meta, se pasa a una fase más liberal del programa, la cual ayuda a mantener el peso alcanzado de por vida.
- Fase III: Alimentación correcta de por vida
Cuando se alcanza esta fase, más que una estrategia dietética, se trata de una forma de vida.
Si ocurre algún aumento de peso en la fase III simplemente se regresa a la fase II o I por 14 días
A pesar de su sencillez la Dieta South Beach debe ser supervisada por un especialista. No es sano seguir ningún programa de alimentación que mantenga de por vida a una persona experimentando incomodidad y hambre.
Fuente: Gustavo Tovar
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