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3 nov 2009

COMIDA PROCESADA ALIMENTA DEPRESIÓN


Consumir una dieta con altos niveles de alimentos procesados aumenta el riesgo de depresión, afirma una investigación realizada en el Reino Unido.

El estudio confirma, además, que las personas que comen muchos vegetales, fruta y pescado tienen menores posibilidades de desarrollar los síntomas de la enfermedad.

El estudio, llevado a cabo por científicos de la Universidad de Londres, analiza los datos de cerca de 3.500 empleados públicos con una edad promedio de 55 años.

Cada participante completó un cuestionario sobre sus hábitos de alimentación y un autoanálisis sobre su riesgo de depresión, y esos datos fueron comparados cinco años después con los niveles de depresión de los participantes.

"Nuestros resultados sugieren que consumir frutas, vegetales y pescado podría ofrecer protección contra el desarrollo de síntomas depresivos", dicen los autores en la Brisith Journal of Psychiatry (Revista Británica de Psiquiatría).

"Sin embargo, una dieta rica en carne procesada, chocolates, postres azucarados, comida frita, cereales refinados y productos lácteos altos en grasa podría aumentar la vulnerabilidad de la gente a esa enfermedad", agregan.

Diferencias importantes

En la investigación, los participantes fueron divididos en dos grupos: los que consumían una dieta basada en alimentos completos, que incluyen frutas, vegetales y pescado, y los que ingerían principalmente comida procesada.

Después de tomar en cuenta factores como el género, la edad, la educación, los niveles de actividad física, el tabaquismo y las enfermedades crónicas, los científicos detectaron una "diferencia significativa" entre ambas dietas y el riesgo de depresión en el futuro.

Los que comían mayoritariamente alimentos completos mostraron un riesgo de depresión futura 26% menor que aquellos que ingerían menos alimentos completos.

Sin embargo, los que consumían una dieta alta en comida procesada exhibieron un riesgo de contraer la enfermedad 58% mayor que quienes se alimentaban con muy pocos productos procesados.

Si usted vive en un país como el Reino Unido, las probabilidades de que consuma una dieta mediterránea no son muy altas. Así que quisimos analizar de forma un poco diferente el vínculo entre la dieta y la salud mental Dra. Archana Singh-Manoux

Hace unas semanas, otro estudio realizado en España mostró que las personas que se alimentaban con la llamada dieta mediterránea -rica en frutas, vegetales y pescado- tenían 30% menos riesgo de desarrollar depresión.

Pero tal como señalan los autores de la nueva investigación, quizás hay un factor relacionado con el estilo de vida que no se ha tomado en cuenta para explicar el efecto protector.

"El estudio (español) mostró que la dieta mediterránea estaba asociada a un menor riesgo de depresión", afirmó la doctora Archana Singh-Manoux, una de las autoras del trabajo británico.

"Pero el problema es que, si usted vive en un país como el Reino Unido, las probabilidades de que consuma una dieta mediterránea no son muy altas", añadió.

"Así que quisimos analizar de forma un poco diferente el vínculo entre la dieta y la salud mental".

Efecto combinado

Según los científicos, hay varios factores que podrían explicar estos resultados.

En primer lugar, el alto nivel de antioxidantes en las frutas y vegetales podrían tener un efecto protector, como se ha demostrado en estudios previos.

El folato, que se encuentra en grandes cantidades en vegetales como el brócoli, la col y la espinaca y las legumbres secas -como lentejas y garbanzos- podría tener también un efecto protector similar.

En segundo lugar, afirmaron los investigadores, el consumo abundante de pescado podría proteger contra la depresión debido a sus altos niveles de ácidos grasos poliinsaturados, que son un componente importante de las membranas neuronales en el cerebro.

En tercer lugar, es posible que una dieta de alimentos completos proteja contra la depresión debido al efecto combinado de consumir nutrientes de muchos tipos diferentes de comidas, y no sólo es el efecto de un solo nutriente.

Los investigadores creen que el consumo de productos procesados podría estar asociado al mayor riesgo de depresión debido a la asociación que existe entre esta dieta y el mayor riesgo de enfermedades coronarias e inflamación, que -se sabe- juegan un papel en el desarrollo de la depresión.

Sin embargo, subrayaron que es necesario llevar a cabo más estudios para confirmar este vínculo.

Lo cierto, según los científicos, es que el consumo de una dieta sana no sólo puede generar beneficios para la salud y bienestar humanos, sino que también puede ser una herramienta muy importante para prevenir trastornos depresivos en años posteriores de la vida.

bbc.co.uk

1 ago 2009

LOS MALOS HÁBITOS


La dieta de los españoles dista mucho de las recomendaciones básicas de salud

Las personas que tienen malos hábitos alimentarios son, con mucha frecuencia, fumadores y consumidores de alcohol. Estos colectivos, que deberían consumir más fruta para paliar el déficit generado por sus malos hábitos generales, son precisamente los que menos la consumen y también los que practican menos actividad física. Así lo revela un estudio realizado por la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU).

El presidente de AESAN, Roberto Sabrido, ha anunciado que se relanzará la estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) con un plan de acción 2010-2015 que trabajará en los malos hábitos de los españoles, como la calidad de las comidas, la cantidad de las mismas y la falta de ejercicio físico.

El lema de la estrategia NAOS es 'come sano y muévete'. Destacó que, como es obvio, los trabajos actuales son más sedentarios que en el pasado y es necesario combatir este cambio con ejercicio físico y deporte y con mayor información acerca de una nutrición saludable. «Todos hemos oído hablar de omegas, de antioxidantes y fibras, cuando solo deberíamos seguir las recomendaciones de las sociedades científicas. Solo debemos obsesionarnos con la dieta equilibrada y tendremos todos los omegas, hay que aprender a sumar antes de hacer raíces cuadradas», dijo Sabrido.

Respecto al ejercicio físico, tan solo un 27% de los encuestados afirma realizar algún tipo de deporte mientras que lo más frecuente es realizar actividades y ejercicios moderados, como dar un paseo. «La población española es bastante sedentaria. Un 36% afirma no practicar ejercicios físicos e incluso un 25% reconoce no practicar ni el paseo diario», afirmó Paula Sáiz, especialista en nutrición aplicada.

Mientras que el 60% de los sondeados dice llevar una vida tranquila y relajada, el 35% reconoce sufrir estrés y las mujeres lo combaten preferentemente con medicación, mientras que los hombres optan por el ejercicio para paliarlo. Desde la CEACCU se piden a la industria alimentaria que intensifique esfuerzos para elaborar productos con menos sal, azúcar y grasas.

/eldiariomontanes.es

12 ene 2009

DANZA Y CORRECTA ALIMENTACIÓN, UN DUETO POSIBLE

Los hábitos alimentarios de los bailarines están influenciados por las exigencias sobre la figura corporal que requiere su actividad

Los profesionales de la danza sienten una inmensa presión para mantenerse delgados. Uno de sus mayores temores es el de ganar peso y tener que luchar contra una imagen ante el espejo y el público, al que se deben en su vida profesional y artística. En la búsqueda de unas curvas perfectas se practican hábitos alimentarios erróneos, que suelen llevar, en muchos casos, a situaciones de mala alimentación e, incluso, a trastornos de anorexia y bulimia.

* Autor: Por ELENA PIÑEIRO

Buscando el cuerpo perfecto, los bailarines, con más frecuencia que otro tipo de profesionales, llegan, a sufrir los temidos trastornos de conducta alimentaria como la anorexia y la bulimia nerviosas. Así lo han constatado diversos centros de investigación. Una educación nutricional adecuada y adaptada para los profesionales de la danza sería una herramienta muy válida, sobre todo para las personas que comienzan este camino en el mundo del arte.

Es conveniente que se conozcan a fondo no sólo los grupos de alimentos, sino los nutrientes, los suplementos y las raciones recomendadas en caso de algunos deportes o profesiones como ésta, en los que se necesita un límite de peso corporal que capacite a la persona para su realización.

La alimentación de los bailarines

La imagen típica de la bailarina etérea, sin redondeces ni lastres de grasa es relativamente reciente. Según Josep Toro, profesor titular de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona y consultor senior del Servicio de Psiquiatría y Psicología Juvenil del Hospital Clínico de Barcelona, "el fenómeno de la delgadez extrema de los bailarines se popularizó a mediados del siglo XIX, donde la danza contempla a sus profesionales como seres fantásticos, duendes, ninfas y sílfides, regidos físicamente por una dictadura estética que exige una extraordinaria figura corporal".

Los estereotipos creados en el mundo de la danza han llegado a exigir pesos extremadamente bajos a los bailarines, incluso a los que están en pleno proceso de maduración puberal, lo que dificulta su crecimiento y desarrollo. Un índice de masa corporal (IMC) inferior a 18 ya corresponde a bajo peso, es decir, a un peso que no permite mantener al organismo en condiciones normales de salud.

Una alimentación baja en calorías para mantener la línea no tiene por qué estar reñida con el equilibrio dietético

Sobre la ingesta alimentaria de los bailarines influyen, además de los cánones preestablecidos referidos a la figura corporal, el tipo y los horarios de un trabajo que se reparte entre las giras, las funciones y los ensayos. En un importante trabajo de investigación, de referencia para muchos autores, publicado ya hace unos años en el "Clinics in Sports Medicine", se registraron los hábitos alimentarios de bailarinas miembros de una importante compañía de ballet profesional. En él se constató como el 75% del grupo consumía menos del 85% de las calorías necesarias; el 40% ingería menos del 66% y el 20% menos del 50%. Además, los déficits de todos los nutrientes eran muy elevados.

Durante los períodos de ensayo o de creación en sede, el horario de trabajo se puede desarrollar desde las diez de la mañana hasta las cinco de la tarde. Suele ser una práctica extendida entre los bailarines el omitir el desayuno o la comida o sustituir alguna de estas ingestas por barritas energéticas o algún snack, con el riesgo que esto comporta, ya que de esta manera afrontan las horas de mayor actividad física sin reservas energéticas suficientes.

En épocas de gira, donde los ensayos y las funciones se programan durante la tarde-noche, se dedica más tiempo al desayuno, se hace una comida ligera y la cena es más completa y se convierte en el aporte de nutrientes principal de la jornada tras la actuación. De esta forma se llegan a cumplir de forma algo mejor las tres ingestas diarias mínimas recomendadas para cualquier persona adulta sana.

Nutrición y delgadez: un delicado equilibrio

La práctica del arte de la danza, que utiliza el cuerpo como su principal medio de expresión, necesita de unos conocimientos mínimos sobre fisiología, nutrición y dietética. Cómo gestiona el organismo sus reservas, cómo se da la producción de energía a partir de los nutrientes que se ingieren con los alimentos y, en definitiva, cuándo y qué comer para rendir y disfrutar de la actividad son conocimientos muy valiosos para cualquier profesional que pretenda cuidarse.

La flexibilidad, la fuerza muscular, la potencia, la resistencia y el rendimiento cardiovascular no se pueden trabajar y mantener en el tiempo sin una alimentación adecuada. Según Francisco Manzanera, conocedor de la dietética aplicada a la danza, que ha formado parte de la Compañía Nacional de Danza dirigida por Nacho Duato y que ha trabajado con el Lyon Opera Ballet (LOB) y el Conservatoire National Supérieur de Musique et Dance de Lyon (CNSMD), "los objetivos nutricionales de los bailarines deberían de ser cuatro: la normalización de las ingestas nutricionales, la hidratación y la reposición electrolítica, una ingesta normalizada de macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) y la suplementación con micronutrientes (vitaminas y minerales)".

La energía para el movimiento se obtiene de tres fuentes principales: los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas. El consumo de estos nutrientes de forma equilibrada puede aumentar las reservas energéticas que el organismo alberga en los músculos, el tejido adiposo y el hígado. La práctica errónea de ahorrarse ingestas durante el día puede llevar a la pérdida incluso de proteínas provenientes del músculo, lo que empeora el rendimiento, limita la flexibilidad y empobrece la actividad.

Una alimentación baja en calorías para mantener la línea no tiene por qué estar reñida con el equilibrio dietético. Se necesita un buen consejo profesional para poder construir una buena arquitectura nutricional que se amolde a cada caso en particular y que asegure al bailarín la compenetración entre su baile y su salud. Está demostrado que no hay fórmulas mágicas para perder peso.

DESÓRDENES ALIMENTARIOS

Las actitudes erróneas frente a la comida y la conducta alimentaria insana suelen darse con más facilidad entre personas que practican la danza (sobre todo clásica, ballet) que entre otros individuos de la misma edad que no la practiquen. En este sentido, desde el Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Sidney, en Australia, se han publicado algunos trabajos que documentan lo que otros muchos centros de investigación ya han constatado, y que ya es evidente en la calle.


- Imagen: Peter W -

Los expertos relatan cómo las bailarinas estudiadas presentan menos peso corporal y menos grasa que sus compañeras de estudios que no practican ballet. Están más preocupadas por su peso, por sus pensamientos sobre la comida, no comen entre horas y utilizan los laxantes como método de adelgazamiento. Los investigadores afirman que la presión que ejerce el hecho de tener que estar por debajo de lo que se considera el peso normal afecta no sólo al control de la comida y el peso, sino a toda su forma de vida. (Ver mas)
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