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24 may 2010

Las legumbres, más que guisos

Prevalecen en los platos de cuchara, si bien en el recetario han dado un salto cualitativo como ingredientes de recetas diferentes

Las legumbres  son una fuente básica de proteínas con un aporte calórico consistente: de 280 a 400 calorías cada 100 gramos. Contienen también entre dos y tres veces más hierro que la carne, aunque es hierro no hemo, que se absorbe peor que el de origen animal, si bien la vitamina C de los alimentos con los que se combinan (pimiento verde, tomate, cítricos) mejora el grado de asimilación. Estas evidencias saludables les han devuelto su sitio en una dieta equilibrada, superadas las décadas en que se dejaron en el olvido. A menudo, se las ha relacionado con obesidad e, incluso, con una escasa despensa, pero ahora son sinónimo de comida equilibrada y riqueza en los fogones.

Legumbres en ensalada

 Las legumbres  frías o templadas constituyen un plato único para los días de calor, cuando se precisa menos cantidad de calorías y más agua. Se completan con hortalizas y aportan vitaminas, minerales y sustancias con acción antioxidante. Optar por una vinagreta en el aliño logra un sabor intenso que hace posible evitar la adición de sal, algo beneficioso para personas hipertensas o con problemas de retención de líquidos.

Las lentejas son un ingrediente óptimo para elaborar recetas completas y nutritivas. A la vinagreta, con germinados, con nueces o, incluso, con lechuga, manzanas y apio, la legumbre por excelencia es un plato muy completo.

Las habas, tiernas o secas, suponen un aporte muy interesante de fibra. Su preparación en platos fríos comenzó como un "invento" de la nueva cocina, pero se reveló como una opción curiosa, atractiva y fácil. Con ellas se puede elaborar una ensalada de habas ligera, en calzón o con la tradicional lechuga.

También es posible elaborar ensaladas con alubias blancas y con alubias negras, una opción más original y tal vez difícil, pero con un contenido excepcional en minerales, por el que merece la pena intentar convencer a los comensales. Mucho más habituales, pero también ricas en nutrientes, son las recetas con garbanzos, en ensalada, que puede complementarse con arroz e, incluso, con tomate y pechuga de pavo.

Cremas y aperitivos
    Si se añaden condimentos carminativos a las legumbres durante la cocción, se facilita su digestión y se reduce el cúmulo de gases

¿Qué tal un capuchino de lentejas? Esta receta es una propuesta vanguardista para integrar las legumbres en los menús más especiales. Sin necesidad de ser tan rompedores, se puede optar por otras cremas que proporcionan hidratos de carbono, proteínas, pocas grasas y fibra, además de diversidad de vitaminas y sales minerales. Se puede dar un toque al curry a las mismas lentejas o acompañarlas con unas cigalas o gambas.

Los guisantes son un ingrediente que liga muy bien en crema sin perder las cualidades, como en la crema de guisantes, idónea para hacer frente al estreñimiento. La receta puede complicarse si se añaden espinacas, champiñones y paleta ibérica. Para un día especial, se puede convertir el puchero tradicional de alubias rojas en una crema con todos sus sacramentos, sin olvidar el chorizo.

El cacahuete es también una legumbre. Muy especial y con características particulares que comparte con los altramuces, son más calóricos pero también más proteicos. No obstante, son uno de los alimentos más proclives a provocar alergia. Los cacahuetes son idóneos como aperitivo y frecuentes en recetas, aunque conviene no abusar de ellos ni de su mantequilla e, incluso, es preferible evitarla debido a su contenido energético.

No se puede olvidar la legumbre en puré por excelencia: el garbanzo. Las posibilidades de éste convertido en humus o paté le hacen idóneo como entrante.

De segundo plato

Las legumbres se han revelado como un ingrediente muy adecuado en ensaladas y purés, pero también lo son para elaborar falafel, albóndigas o croquetas. Las albóndigas de garbanzos son una manera perfecta de llegar a ellos o, si se opta por las de soja, se abrirá el paladar a una legumbre muy sana, pero todavía marginada en el recetario.

También se comen las legumbres con tenedor en forma de croquetas, con guisantes fritos, si se parte de alubias rojas y se añade tomate, o se convierte la soja en brotes rehogados.

Si se acompañan de una guarnición vegetal de hortalizas frescas en ensalada o con un ligero cocinado, las hamburguesas de legumbre se pueden servir como segundo plato. Resultan sorprendentes y apetitosas y son una manera saludable de integrar estos alimentos básicos en los menús infantiles. Todas las legumbres permiten elaborar hamburguesas con ellas, como la soja o los garbanzos. La mezcla en la misma receta de arroz u otros cereales, como el cuscús o el mijo, revaloriza la calidad de la proteína vegetal.

FIBRA SIN FLATULENCIA

Un problema de las legumbres, con independencia del método de preparación -aunque en los guisos es más acuciante-, son los gases que provocan, la flatulencia y la hinchazón abdominal. La causa de este exceso de gases es uno de sus componentes: los oligosacáridos no digeribles, en concreto, la rafinosa y la estaquiosa. Estos compuestos son resistentes al ácido gástrico y a la acción de las enzimas digestivas y, por tanto, entran intactos en el intestino grueso, donde las bacterias que residen en él los fermentan.

Como consecuencia de esta fermentación se forma gas, un hecho que explica los problemas de meteorismo y flatulencia tras la ingesta de legumbres. Para esquivar este malestar, además de masticar bien los alimentos y comer y beber despacio, ya que así se evita ingerir una cantidad excesiva de aire, conviene terminar la comida con una infusión digestiva, como manzanilla u otras.

De cualquier forma, si se añaden a las legumbres condimentos carminativos, como comino, anís, romero, tomillo o hinojo, entre otros, durante la cocción -sea en puré, ensalada o pasadas por el chino para quitarles la piel-, se facilita su digestión y se reduce el cúmulo de gases.

consumer

3 nov 2009

COMIDA PROCESADA ALIMENTA DEPRESIÓN


Consumir una dieta con altos niveles de alimentos procesados aumenta el riesgo de depresión, afirma una investigación realizada en el Reino Unido.

El estudio confirma, además, que las personas que comen muchos vegetales, fruta y pescado tienen menores posibilidades de desarrollar los síntomas de la enfermedad.

El estudio, llevado a cabo por científicos de la Universidad de Londres, analiza los datos de cerca de 3.500 empleados públicos con una edad promedio de 55 años.

Cada participante completó un cuestionario sobre sus hábitos de alimentación y un autoanálisis sobre su riesgo de depresión, y esos datos fueron comparados cinco años después con los niveles de depresión de los participantes.

"Nuestros resultados sugieren que consumir frutas, vegetales y pescado podría ofrecer protección contra el desarrollo de síntomas depresivos", dicen los autores en la Brisith Journal of Psychiatry (Revista Británica de Psiquiatría).

"Sin embargo, una dieta rica en carne procesada, chocolates, postres azucarados, comida frita, cereales refinados y productos lácteos altos en grasa podría aumentar la vulnerabilidad de la gente a esa enfermedad", agregan.

Diferencias importantes

En la investigación, los participantes fueron divididos en dos grupos: los que consumían una dieta basada en alimentos completos, que incluyen frutas, vegetales y pescado, y los que ingerían principalmente comida procesada.

Después de tomar en cuenta factores como el género, la edad, la educación, los niveles de actividad física, el tabaquismo y las enfermedades crónicas, los científicos detectaron una "diferencia significativa" entre ambas dietas y el riesgo de depresión en el futuro.

Los que comían mayoritariamente alimentos completos mostraron un riesgo de depresión futura 26% menor que aquellos que ingerían menos alimentos completos.

Sin embargo, los que consumían una dieta alta en comida procesada exhibieron un riesgo de contraer la enfermedad 58% mayor que quienes se alimentaban con muy pocos productos procesados.

Si usted vive en un país como el Reino Unido, las probabilidades de que consuma una dieta mediterránea no son muy altas. Así que quisimos analizar de forma un poco diferente el vínculo entre la dieta y la salud mental Dra. Archana Singh-Manoux

Hace unas semanas, otro estudio realizado en España mostró que las personas que se alimentaban con la llamada dieta mediterránea -rica en frutas, vegetales y pescado- tenían 30% menos riesgo de desarrollar depresión.

Pero tal como señalan los autores de la nueva investigación, quizás hay un factor relacionado con el estilo de vida que no se ha tomado en cuenta para explicar el efecto protector.

"El estudio (español) mostró que la dieta mediterránea estaba asociada a un menor riesgo de depresión", afirmó la doctora Archana Singh-Manoux, una de las autoras del trabajo británico.

"Pero el problema es que, si usted vive en un país como el Reino Unido, las probabilidades de que consuma una dieta mediterránea no son muy altas", añadió.

"Así que quisimos analizar de forma un poco diferente el vínculo entre la dieta y la salud mental".

Efecto combinado

Según los científicos, hay varios factores que podrían explicar estos resultados.

En primer lugar, el alto nivel de antioxidantes en las frutas y vegetales podrían tener un efecto protector, como se ha demostrado en estudios previos.

El folato, que se encuentra en grandes cantidades en vegetales como el brócoli, la col y la espinaca y las legumbres secas -como lentejas y garbanzos- podría tener también un efecto protector similar.

En segundo lugar, afirmaron los investigadores, el consumo abundante de pescado podría proteger contra la depresión debido a sus altos niveles de ácidos grasos poliinsaturados, que son un componente importante de las membranas neuronales en el cerebro.

En tercer lugar, es posible que una dieta de alimentos completos proteja contra la depresión debido al efecto combinado de consumir nutrientes de muchos tipos diferentes de comidas, y no sólo es el efecto de un solo nutriente.

Los investigadores creen que el consumo de productos procesados podría estar asociado al mayor riesgo de depresión debido a la asociación que existe entre esta dieta y el mayor riesgo de enfermedades coronarias e inflamación, que -se sabe- juegan un papel en el desarrollo de la depresión.

Sin embargo, subrayaron que es necesario llevar a cabo más estudios para confirmar este vínculo.

Lo cierto, según los científicos, es que el consumo de una dieta sana no sólo puede generar beneficios para la salud y bienestar humanos, sino que también puede ser una herramienta muy importante para prevenir trastornos depresivos en años posteriores de la vida.

bbc.co.uk

25 may 2009

PELIGROS DE LAS DIETAS DISOCIADAS



Las dietas disociadas se basan en la mezcla “adecuada” de alimentos según su composición nutricional. Está muy difundida la creencia de que mezclar hidratos de carbono con proteínas (por ejemplo carne con patatas) engorda.

Es cierto que un plato de carne con patatas es contundente y puede hacerte engordar, pero no es por la mezcla de nutrientes sino por su alto valor calórico.

Los defensores de las dietas disociadas justifican la efectividad de esta dieta aludiendo la capacidad del sistema digestivo y sus fermentos para absorber o no ciertos nutrientes.

Por su parte la Sociedad Española para el Estudio de la obesidad (SEEDO) alerta sobre los posibles peligros de seguir un plan de este tipo, a las que denomina “pura fantasía”.

Para los expertos en contra, las dietas disociadas no tienen base fisiológica y su propuesta es utópica debido a que un mismo alimento puede ser rico en carbohidratos y proteínas, como son la leche, las legumbres y los cereales.

Comer según mezclas conduce a una alimentación monótona, poco sabrosa y calórica que podría resultar perjudicial para tu salud en el largo plazo.

/nutricion.pro
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