Los homínidos africanos de hace 2 millones de años llevaban una dieta diferente a la de, prácticamente, todos los demás antepasados humanos conocidos, según un estudio, publicado en 'Nature', dirigido por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig (Alemania), y la participación de la Universidad de Colorado en Boulder (EE.UU.).
El estudio indica que el 'Australopithecus sediba' -un homínido desgarbado de baja estatura, que vivió en el sur de África- consumía alimentos más duros que otros homínidos tempranos, como árboles, arbustos y frutos. En contraste, casi todos los otros ancestros humanos africanos, como el 'Paranthropus boisei' -llamado "el hombre cascanueces", debido a sus enormes dientes y mandíbulas- se centraban más en el consumo de pastos y juncos, según explica Paul Sandberg, de la Universidad de Colorado.
La dieta del 'A. sediba' se analizó mediante una técnica por la que se escanean los dientes fosilizados con un láser. El láser libera carbono del esmalte de los dientes, lo que permite a los científicos identificar los tipos de plantas que consumían los homínidos, así como los entornos que habitaban. Las señales de carbono de los dientes se dividieron en dos grupos: plantas C3, como árboles, arbustos y matorrales, preferidos por el A. sediba; y plantas C4, como hierbas y almendras, consumidas por muchos otros homínidos tempranos.
El estudio indica que el 'Australopithecus sediba' -un homínido desgarbado de baja estatura, que vivió en el sur de África- consumía alimentos más duros que otros homínidos tempranos, como árboles, arbustos y frutos. En contraste, casi todos los otros ancestros humanos africanos, como el 'Paranthropus boisei' -llamado "el hombre cascanueces", debido a sus enormes dientes y mandíbulas- se centraban más en el consumo de pastos y juncos, según explica Paul Sandberg, de la Universidad de Colorado.
La dieta del 'A. sediba' se analizó mediante una técnica por la que se escanean los dientes fosilizados con un láser. El láser libera carbono del esmalte de los dientes, lo que permite a los científicos identificar los tipos de plantas que consumían los homínidos, así como los entornos que habitaban. Las señales de carbono de los dientes se dividieron en dos grupos: plantas C3, como árboles, arbustos y matorrales, preferidos por el A. sediba; y plantas C4, como hierbas y almendras, consumidas por muchos otros homínidos tempranos.