Al igual que en Estados Unidos, en Chile son consideradas suplementos nutricionales, por lo que su venta no está regulada como ocurre con los fármacos.
“Estoy desanimada, cansada, sin ganas de nada. Voy a comprarme un multivitamínico para llenarme de energía”. Estas palabras suelen escucharse de la boca de muchas mujeres -y también hombres- convencidas de que las vitaminas son una poción mágica para estar y sentirse más saludables. Sin embargo, muchas veces no se necesitan y sólo se usan porque “está de moda” hacerlo.
Daniela Ghiardo, nutricionista de Clínica Las Condes, reconoce que “hay una tendencia al aumento de la intencionalidad del paciente de tomar este tipo de grageas”. El problema es que algunas veces no se justifica, porque la alimentación que lleva alcanza a cubrir los requerimientos vitamínicos.
“En casos especiales, por ejemplo en pacientes sometidos a algún tratamiento quirúrgico o terapéutico, y que tienen ingesta y niveles de vitaminas muy bajos, ahí recién se prescriben”, sostiene.
“Estoy desanimada, cansada, sin ganas de nada. Voy a comprarme un multivitamínico para llenarme de energía”. Estas palabras suelen escucharse de la boca de muchas mujeres -y también hombres- convencidas de que las vitaminas son una poción mágica para estar y sentirse más saludables. Sin embargo, muchas veces no se necesitan y sólo se usan porque “está de moda” hacerlo.
Daniela Ghiardo, nutricionista de Clínica Las Condes, reconoce que “hay una tendencia al aumento de la intencionalidad del paciente de tomar este tipo de grageas”. El problema es que algunas veces no se justifica, porque la alimentación que lleva alcanza a cubrir los requerimientos vitamínicos.
“En casos especiales, por ejemplo en pacientes sometidos a algún tratamiento quirúrgico o terapéutico, y que tienen ingesta y niveles de vitaminas muy bajos, ahí recién se prescriben”, sostiene.

