5 may. 2012

Uso de vitaminas, ¿una moda o una verdadera necesidad?

Al igual que en Estados Unidos, en Chile son consideradas suplementos nutricionales, por lo que su venta no está regulada como ocurre con los fármacos.

“Estoy desanimada, cansada, sin ganas de nada. Voy a comprarme un multivitamínico para llenarme de energía”. Estas palabras suelen escucharse de la boca de muchas mujeres -y también hombres- convencidas de que las vitaminas son una poción mágica para estar y sentirse más saludables. Sin embargo, muchas veces no se necesitan y sólo se usan porque “está de moda” hacerlo.

Daniela Ghiardo, nutricionista de Clínica Las Condes, reconoce que “hay una tendencia al aumento de la intencionalidad del paciente de tomar este tipo de grageas”. El problema es que algunas veces no se justifica, porque la alimentación que lleva alcanza a cubrir los requerimientos vitamínicos.

“En casos especiales, por ejemplo en pacientes sometidos a algún tratamiento quirúrgico o terapéutico, y que tienen ingesta y niveles de vitaminas muy bajos, ahí recién se prescriben”, sostiene.
Por esto, la especialista no duda en afirmar que muchas veces el tomar vitaminas responde a una moda que imita el estilo de vida de los estadounidenses, “los campeones mundiales de la venta de vitaminas, minerales y suplementos alimenticios”.

En relación a las vitaminas más utilizadas, Daniela Ghiardo sostiene que es la C –sobre todo en invierno-, la E –“que tiene su fan club como antioxidante”- y las del complejo B, que tienen que ver con la función del sistema nervioso.

La nutricionista agrega que siempre es mejor que las vitaminas sean recetadas por un especialista. Sin embargo, como en Chile -al igual que en Estados Unidos- las vitaminas son consideradas suplementos nutricionales, su venta no está regulada como ocurre con los fármacos, por lo que pueden ser adquiridas libremente incluso en los supermercados. Por esta razón, muchas son las personas que se las “autorecetan”.

Por fortuna, los riesgos a los que se enfrentan estas personas en caso de consumir vitaminas en exceso no son mayores y más que nada se relacionan con toxicidad. En este sentido, Daniela Ghiardo explica que existen dos tipos de vitaminas: las hidrosolubles y las liposolubles. En el caso de las primeras, si se toman en exceso, se eliminan por la orina. Pero las segundas son más complicadas y hay reportes que indican que el consumirlas más de la cuenta puede provocar toxicidad. Ejemplos de éstas son las vitaminas A, E, D y K.

Derribando mitos

Un reciente estudio del gobierno estadounidense señala que más de la mitad de los habitantes de ese país toman suplementos dietéticos. Brierley Wright, bloguera del sitio eatingwell.com , considera que se trata de un porcentaje “sorprendentemente alto”, considerando que ese tipo de productos sólo están regulados como alimentos y no como drogas.

Sobre esa base, la experta en nutrición presenta cinco mitos relacionados con las vitaminas y se encarga de derribarlos. Aquí están:

1.- Todas los multivitamínicos son lo mismo: Según Wright, no existe una definición legal para multivitamínico, por lo que los fabricantes aplican el término a cualquier producto que suministre dos o más vitaminas. Y agrega que en 2006 la Universidad de Hawaii realizó un estudio a 26.735 personas, quienes afirmaron haber utilizado multivitamínicos que incluían 1.246 fórmulas diferentes. “Productos del mismo grupo variaban enormemente y muchos aportaban megadosis”, afirma la bloguera. Por esto, su consejo es leer las etiquetas para encontrar un multivitamínico que no exceda el 100% del valor diario para cualquier nutriente.

2.- Lo que aparece en la etiqueta es lo que realmente hay en el producto: La bloguera explica que los fabricantes de suplementos deben informar sobre cada ingrediente que hay en el producto y en qué cantidad, pero no tienen que probar la precisión de esos datos. En el caso de Estados Unidos, la Food and Drugs Administration (FDA) está imposibilitada de comprobar que lo que está al interior de un producto es lo mismo que lo que aparece en la etiqueta. “Y a menudo las etiquetas no coinciden con el contenido”, asegura. Para evitar ser engañados, Wright recomienda comprar productos con un sello de garantía o de una marca establecida.

3.- Calcio es calcio: “Las vitaminas y los minerales se presentan en diferentes formas, las cuales no funcionan de la misma manera”, sostiene la experta en nutrición. Así por ejemplo, un estudio de 2005 que apareció en el Journal of the American Dietetic Association demostró que un jugo de naranja fortificado con citrato malato de calcio era absorbido un 48% mejor que uno enriquecido con la misma cantidad de calcio, pero en una presentación diferente. De esta manera, Wright sugiere acudir a una especialista que ayude a elegir los productos que se absorben mejor.

4.- Las afirmaciones respecto a la estructura y función de las vitaminas están respaldadas por la ciencia: Frases del tipo “El zinc ayuda a mantener la inmunidad” describen el efecto que un ingrediente supuestamente debería provocar en el organismo. Sin embargo, Brierley Wright advierte que es común que las investigaciones detrás de estas afirmaciones no tengan respaldo científico y que generalmente son incluidas sólo por marketing. Así, aconseja poner atención a si lo que aparece son los nutrientes de moda o a si las frases como las del comienzo parecen ser demasiado buenas para ser verdad.

5.- “Los estudios han demostrado que...”: La experta en nutrición aclara que la mayoría de los estudios que concluyen que un suplemento de vitaminas o de minerales es beneficioso para la salud, son solamente de observación, es decir, en ellos se encuestan a personas con diferentes conductas y luego se utilizan análisis estadísticos para vincularlos con enfermedades. De esta manera -agrega Wright-, cuando un estudio de observación indica que “las personas que diariamente toman un multivitamínico durante X cantidad de años tienen un X% menos de posibilidades de desarrollar un cáncer de colon en comparación con quienes no lo hacen”, no se debe creer que el multivitamínico es el total responsable de lo que se afirma. “Estudios demuestran que los usuarios de suplementos también tienden a practicar otros hábitos saludables -comer muchos vegetales, evitar el cigarrillo y practicar ejercicios con regularidad-, de manera que es difícil adjudicarle la responsabilidad de algo a un solo factor”, sentencia. En este sentido, su recomendación es siempre tener en cuenta que los fabricantes de suplementos no están obligados a decir cuán científicamente concluyentes son sus estudios.

/emol.com

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