5 nov. 2012

Ser optimista adelgaza y ayuda a llevar una dieta equilibrada y saludable

Las personas optimistas llevan una alimentación más equilibrada y saludable que las personas pesimistas, así se desprende de un estudio elaborado por la empresa de alimentación Cárnicas Serrano. Este estudio demuestra la relación directa entre los estados de ánimo y el tipo de alimentación. Así, el 76% de los encuestados considera que el ánimo influye en el cuidado de la alimentación, además siete de cada diez personas considera que tener un buen estado de ánimo es positivo para la salud.

En líneas generales existe una gran preocupación entre la población por llevar una alimentación saludable, un 34% afirma llevar una alimentación equilibrada y saludable, sin embargo un 57% reconoce su importancia aunque afirman que no siempre logran mantenerla.

Como otro dato a destacar del estudio, señalar que un 37% de los encuestados se definen como personas “optimistas”, mientras que un 53%, poco más de la mitad, se consideran personas “medianamente optimistas”. Curiosamente, el mayor porcentual de optimismo corresponde a las personas de más de cincuenta años.

Está demostrado que los pensamientos negativos favorecen la depresión, la ansiedad y las fobias. En cambio el optimismo puede ayudar incluso a nuestro sistema inmune. La serotonina, sustancia química que se encuentra en el cerebro y cuyo nivel está relacionado con aspectos del carácter de cada persona está íntimamente relacionada con la emoción y el estado de ánimo. Tiene una estrecha relación con los estados de felicidad. La alimentación y el bienestar general, influyen en su segregación en mayor o menor cantidad.

El triptófano:
un aminoácido que nos hace más felices

El triptófano: es un aminoácido precursor de la serotonina. Transforma la serotonina mediante una enzima llamada triptófano hidroxilasa. A su vez, es precursor de la tirosina que es también precursora de las catecolaminas (dopamina, adrenalina, noradrenalina). A través de complejos ciclos metabólicos se transforma en serotonina; y en esta conversión participa también la vitamina B6.

Por ello es fundamental en la dieta el consumo de alimentos que lo producen como por ejemplo: huevos, lácteos, pescados, carnes, legumbres (soja), frutos secos y frutas (plátano, piña, aguacate).

Sin duda, uno de los resultados más consistentes en la literatura científica es que aquellas personas que poseen altos límites de optimismo tienden a salir fortalecidos y a encontrar beneficio en situaciones traumáticas y estresantes. En general, parece que las personas más optimistas tienden a tener mejor humor, a ser más perseverantes y exitosos e, incluso, a tener mejor estado de salud física, a cuidarse y valorar más la importancia de una adecuada dieta. Por el contrario una de cada diez personas que evalúan su rutina laboral o quehacer diario como estresante se definen como pesimistas.

Con todo, no cabe duda que ser optimista es un excelente “alimento” y se sabe con certeza que no genera riesgos para la salud de las personas, más bien al contrario. La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y su contraparte -el pesimismo- radica en el enfoque con que se aprecian las cosas.

Para Mar Sánchez Marchori, psicóloga y directora del Instituto Valenciano de Pedagogía Creativa y colaboradora en el estudio “cuando la relación entre la comida y las emociones es armónica, se crea un estilo de vida nuevo. Consideramos el estilo de vida, como la forma de pensar, sentir y actuar, que nos permite ser felices”.

En conclusión, lo que comemos afecta a la persona en varios niveles: físico o biológico, conductual y emocional.

/mujerdeelite

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