26 abr. 2012

Clásicas excusas para no hacer deporte


Todos ponemos excusas para hacer muchas cosas. Siempre es más fácil justificarse que ponerse los pantalones y hacer lo que nos corresponde. A la hora del peso y la salud, por supuesto que nuestra mente se llena de excusas antes de afrontar la realidad: para ponerse en forma hay que hacer el trabajo, y completo.

Y en una vida tan complicada como la que tenemos actualmente, las excusas las tendemos a confundir con razones. Ir al trabajo no es una excusa, realmente debemos hacerlo, pero cuando esto se convierte en la tarjeta de presentación para decir "porque trabajo no puedo hacer ejercicio", es cuando las cosas se complican.

Todo está en que debemos cambiar nuestra actitud para hacer de los problemas oportunidades y que en la batalla que libras contra los kilos de más, seas tú la que salga ganando.

Aquí te describimos algunas de las excusas más usadas y cómo podemos darles la vuelta:

Falta de tiempo. Y la verdad es que todos sufrimos de este mal. Tenemos casas, trabajos y miles de obligaciones que cumplir. ¿La solución? Según los expertos, hacer de tus ejercicios parte fundamental de tu rutina. La verdad es que todos los seres humanos tenemos días de 24 horas. Tanto la chica que se sienta al lado tuyo en el trabajo como la que ves corriendo por la calle en la madrugada. Haz del ejercicio una prioridad, incluso en los días más agitados y podrás manejar el estrés mucho mejor.

El precio de la comida sana es muy caro. Yo no digo que coman salmón de Alaska todos los días, pero si sacan la cuenta lo que gastan a la semana en comidas chatarra, tapas y carbohidratos procesados, seguramente no sería ni la mitad de lo que gastasen en comida buena y sana. Hagan la suma, y no dejen por fuera nada, ni el latte que se tomaron después del almuerzo aunque te parezca inofensivo para tu bolsillo. Cuando te des cuenta de lo que consumes fuera de tu dieta, verás que esa cantidad de dinero fácilmente la puedes usar para alimentos más beneficiosos para ti.

Las dietas me dan hambre. Eso pasa si estás haciendo una dieta súper mal diseñada, que no tiene que ver con tu gasto calórico, cuerpo ni actividad. O son estupideces como la "dieta del melón en ayunas a las 10 de la noche" o comer pollo y lechuga el resto de tu vida. Una dieta equilibrada, que contenga todos los nutrientes que tu cuerpo necesita (y si, aquí hablo de carbohidratos y hasta grasas saludables) no da hambre.

No tengo tiempo para cocinar. Claro que cocinar es un fastidio. Pero que tengas aversión a las ollas no debe impedir que tu comida sea sana. Trata de cocinar por tandas y recetas sencillas. Haz una bandeja de pollo al horno con vegetales que puedas comer durante varios días y para no caer en el aburrimiento, juega cambiando la ensalada y el carbohidrato saludable que debe acompañarlo. Cuando te des cuenta que el mismo tiempo que pasas haciendo la cola en un establecimiento de comida rápida lo puedes usar cocinando algo saludable, es el momento en que tu mente de verdad estará cambiando de manera positiva

Entrenar me cansa. Bueno, cualquier actividad física cansa, por eso es una actividad física. Pero la realidad del ejercicio que te da más energía que quitártela. Lo que pasa es que debemos ir incluyéndolo en nuestra vida poco a poco y no tratando de hacer todo el ejercicio que no hemos hecho en años en un solo día. Tómalo un día a la vez. Prueba haciendo poco a poco, media hora diaria y ve aumentando. En dos meses hablamos…

Las excusas tienen que ver con tus metas y con lo que realmente quieres. Si quieres algo, sacúdete todos esos pensamientos y ponte a hacerlo. ¡Ahora mismo

/nosotras

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