31 jul. 2009

LA NUTRICIÓN INFANTIL, UN CONDICIONANTE PARA EL RESTO DE LA VIDA


La obesidad, una problemática actual - epidemia del siglo XXI

La preocupación ante el aumento de casos de obesidad infantil ha despertado la alarma de pediatras, padres y profesionales del sector en general. La obesidad constituye un problema de salud pública y es uno de los padecimientos epidémicos de los países desarrollados o en vias de desarrollo en los últimos años, por imitación y consumo de alimentos con alto valor energético. En los países en desarrollo la población más afectada es la de clase media y dentro de ella los niños en la primera infancia y en edad escolar. Un niño sobrealimentado que come mucho durante los primeros meses de vida, arrastrará el peligro de padecer más fácilmente obesidad y diabetes tipo 2 el día de mañana.Un adolescente obeso será obeso toda su vida. Casi el 3-4% de los niños en edad escolar son obesos y esta cifra crecerá si no se educa o mejora los hábitos de alimentación y vida.

Por ello es importante insistir en que los niños alimentados por lactancia materna tienden a ser más delgados que los alimentados con leche de fórmula a los 12 meses de edad.

El aporte de hierro

Otro de los aspectos importantes a tener en cuenta es el aporte de hierro, la deficiencia de hierro perjudica a largo plazo el desarrollo intelectual del niño. La única forma de asegurar que se toma una cantidad suficiente de este mineral es la alimentación con una fórmula continuada o leche de crecimiento adicionada hasta los 24 meses y luego durante el periodo complementario la elección de alimentos que posean este mineral (carnes rojas, hígado, lentejas, yema de huevo y algunos vegetales verdes) y de ácido fólico presente en los otros alimentos que componen la dieta.

Alimentos

La adecuada introducción de alimentos diferentes de la leche materna luego de los seis meses de edad es indispensable para prevenir la obesidad. La recomendación es: Comenzar con un sólo alimento; ofrecerlo por dos o tres días seguidos para conocer si hay tolerancia. No mezclar alimentos. No forzar su aceptación, buscar el de mejor aceptabilidad. Ofrecer primero los alimentos sólidos y después los líquidos. Incrementar progresivamente la cantidad ofrecida. Promover el consumo de alimentos naturales. Prepararlos sin la adición de condimentos y especies. Ofrecer alimentos en textura adecuada para la edad, primero papillas, seguidas de picados y trozos. Es importante saber que la alimentación es un hábito, por lo que deberá adaptarse al horario, orden y al menú familiar, estas pequeñas pautas que favorecerán en la socialización y aprendizaje.

Gordura no es salud

Debe desaparecer la idea o creencia de que la «gordura» en los niños es sinónimo de salud, o que con la edad reducirán de peso. La obesidad adquirida en esta etapa de la vida lo acompañara toda la vida, para ello es importante adquirir buenos hábitos alimentarios. Esto se logra modificando los hábitos nutricionales de la familia, principalmente en los padres y familia cercana ( abuelos , tíos ) quienes a pesar de no ser obesos deben vigilar estrechamente la alimentación de sus hijos y limitar el consumo exagerado de alimentos. Ya que compartir los alimentos constituye una actividad social y trascendente en la relación familia, esta oportunidad debe aprovecharse para prevenir la obesidad infantil y evitar llegar al tratamiento que es muy complejo y prolongado. El simple hecho de compartir una mesa durante la alimentación del niño, poner límites y compartir los alimentos en familia, favorece el instituir buenos hábitos.

El mundo del sabor


La experiencia durante las primeras etapas de la alimentación influye en la posterior preferencia por ciertos sabores. El conocimiento del mundo sensorial de los niños en relación con los sabores ha aumentado sustancialmente durante las pasadas décadas. Un descubrimiento en la investigación de sabores mostró que el dulce y las propiedades de textura de la leche materna, tales como la viscosidad y el efecto untuoso en la boca, varían de madre a madre. Como ejemplo de esta influencia, se señala que al bebé al que le dan sacarosa en los primeros años de vida, se habitúa a los gustos dulces y en el futuro será una persona con mayor ingesta de cosas dulces.

El bebé registra los sabores intrautero


Si bien cada niño es diferente y tiene sus propios gustos, estos estarán basados en sabores registrados dentro del vientre materno; pero tambien debemos respetar que haya un alimento que no le guste, pero no se puede permitir que abandone una familia de alimentos o bien un alimento básico para su desarrollo. Ante esto lo más importante es saber sustituir un alimento por otro de las mismas características nutritivas. La ingesta de azúcares traera niños con mayor prevalencia a las caries, de alli que algunos hábitos deberan olvidarse por completo: Chupete con azúcar, Chupete con líquidos dulces como gaseosas o miel. Suplementar las leches con azúcar (éstas ya poseen azúcar). Jugos de frutas artificiales

Formar hábito


Las consecuencias de la malnutrición son especialmente severas si esta se produce en edades muy tempranas. Es importante tener en cuenta tanto la provisión de nutrientes para un adecuado crecimiento y desarrollo, como también para iniciar la prevención de trastornos en la adultez. La enseñanza de una correcta alimentación desde la niñez y la introducción del movimiento (actividad fisica programada) con el transcurso del tiempo genera hábitos alimentarios que acompañan al individuo durante toda la vida. Recordemos: Un niño sano es un adulto feliz

Por Lic.Stella Maris Garcia de Kralj, Programar Proyectos Educativos,

/region.com.ar

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