4 ene. 2012

Meta final: ser más delgada. Los 9 pasos de una dieta

Sobrevivir a una dieta no es fácil, menos cuando tienes una imagen distorsionada de ti misma. En 9 sencillos pasos puedes pasar de la desgracia total por una talla de más a la gloria de bajar de peso sin morir de hambre, y sobre todo, quedando satisfecha tanto con tu cuerpo como con tu organismo. Conoce las claves del juego.

1.  Comprueba si  estás subida de peso: No te dejes engañar por el espejo o por lo que ves en tus amigas. Sé justa y objetiva. No siempre la balanza es el mejor indicador, tu ropa sí. Si observas que aumentas por lo menos dos tallas de pantalón, es momento de perder lo que sobra. Pero ten en cuenta que en épocas previas a nuestro periodo menstrual, cuando estamos muy estresadas o cuando sufrimos de cólicos por una mala posición corporal, se acumulan los gases y se inflama el colon. El resultado: la ropa no entra, pero es solo cuestión de máximo 2 días para que tu estómago vuelva a la normalidad.

2.  Haz una lista de lo que comes a diario: Es momento de revisar el plato. Saca cuentas de cuántos alimentos comes a diario, a qué horas y analiza cuáles son tus excesos (qué alimentos comes por lo menos 5 veces a la semana).

3.  Cronograma de comidas: Programa tu día (y prepara tu boca) para comer por lo mínimo 5 veces al día. Tu metabolismo te lo exige y el cuerpo te lo pedirá. Un alimento tarda en el organismo como máximo 4 horas antes de pedir más y continuar en el proceso de metabolización, aquel que te hace quemar más rápido lo que ingieres y que hace que tu “yo” interior esté en constante actividad.

4.  Ejercicios para primíparas: No solo tu boca busca estabilidad y moderación: tu cuerpo pide movimiento. Como eres nueva en el tema de hábitos saludables, asumimos que el ejercicio no está ni estuvo entre tus prioridades, pero tampoco vamos a exigirte que te entrenes para una medalla olímpica. Comienza por cosas sencillas, como caminar más de la cuenta, subir escaleras cada vez que puedas, montar en bicicleta y hacer pausas activas mientras estudias o trabajas. Por más que cuides tu alimentación, quedarte quieta no ayudará mucho a la grasa reposada en las paredes abdominales.

5.  ¡Desayuna y almuerza bien, por amor a Dios!: Nada de inventos ni de creerte una nutricionista de turno. Estás en esta posición porque sabiamente eres consciente de que sabes poco o nada de salud corporal y has descuidado tu figura. Así que escúchanos y haznos caso cuando te decimos que desayunes y almuerces como los dioses. Si tu cuerpo carece de calorías o de grasas, el mismo organismo las producirá más rápido con las reservas que tiene y no estarás haciendo absolutamente nada productivo con tu dieta. Cuando dejas de comer y cuando lo vuelves hacer normalmente, recuperas el peso más rápido de lo que esperabas gracias a este auto cuidado de tu propio cuerpo. Come alimentos integrales y con grasas vegetales, pero no las elimines.

6.  Prefiere la comida de casa: Esto te da la seguridad de qué tan bien te alimentas, te ayuda a racionalizar porciones y tienes la certeza de lo que te llevas a la boca. Requiere de mucha voluntad que no te mientas a ti misma y desde el mismo supermercado optes por la comida que requieres para dar estos primeros pasos.

7.  Regula tus “paseos” al inodoro: Evacuar bien es fundamental para que la depuración del cuerpo, las grasas y las toxinas sea exitosa. Sé juiciosa y toma té verde 4 veces a la semana. Otro truco son los cereales con fibra y leche de soya, que regulan la actividad digestiva rápidamente. No te pongas de graciosa a probar con laxantes caseros o pastillas peligrosas que solo inflamarán el colon y te debilitarán, sin mencionar los estragos que causan a la flora intestinal, la aliada número uno si quieres limpiar  tu estómago correctamente.

8.  Asesoría médica: Ellos saben lo que necesitas según tu historia clínica y hábitos. Atenta a cualquier recomendación extra de tu médico de cabecera.

9.  Ve de compras: Motívate a eliminar el banano de la cintura comprando ropa de tu talla original. Más que deprimirte, te alentará a bajar de peso juiciosamente y a no exagerar con la dieta.

¡Felicitaciones! Haz conquistado la meta. Una vez llegas al podium de las que han rebajado kilos extra, tus rutinas alimentarias no tienen porqué eliminar la comida que te gusta o castigar a tu sentido del gusto sin tener que volver a probar una pizza, un postre, una malteada o una papas fritas. Simplemente sabrás controlarte y no caer en excesos.

/revistafucsia

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