23 jun. 2012

Dietas: ¿Por qué no pierdo peso?


Si sientes que de verdad lo has hecho todo para quemar esa grasita fastidiosa que se pega a tus jeans y sobresale de tu pantalón, te preguntaras en qué andas equivocándote. A pesar que el concepto debería ser muy fácil "comer bien y hacer ejercicios" a veces, esta simple ecuación parece no dar el resultado correcto.

Si estás ahí, revisa si no estás cometiendo estos cuatro errores que apagaron tu motor interno para quemar grasas. Si es así, lo que tienes que hacer es revisar tu rutina y hábitos para que vuelvas a encenderlo de una buena vez:

Pasas hambre: Si eres de las que piensas que perder peso es hacer la dieta de del grano de arroz en ayunas a la luz de la luna y pasas tanta hambre que quieres morder hasta a tu madre, esto puede haberle hecho daño a tu metabolismo. Pero no te preocupes, no hay nada que con un buen plan alimenticio y ejercicios no se pueda recuperar.

Te has dedicado a moverte lo mínimo necesario para vivir: Te cansaste de hacer ejercicio y tu máxima actividad física es caminar de tu casa a la parada de bus, o tu rutina de ejercicio es intensa sólo para una anciana de 98 años, ya puedes darte cuenta cuál es el error que estás cometiendo. Si no subes la intensidad de tus ejercicios, cambias la rutina, tratas de hacer pesas con un peso mayor, te mueves y sudas, no estás haciendo nada.

Tomas algún medicamento: Ok, quizás esta es la parte que es difícil de arreglar porque tus sueños de ponerte ese skinny jean que te mata no puede ir en contra de tu salud. Pero si es esto lo que está bajando tu metabolismo quemador de grasa, con más razón deberías estar pendiente y ser fiel a tu régimen de alimentos y ejercicios. Igual, no culpes de una vez a las pastillas por su sobrepeso. Primero pregúntale a tu doctor si estas pueden estar haciéndote ganar peso. Y si la respuesta es afirmativa, pregúntale sobre otras opciones. Por eso es que las consultas médicas son tan caras, haz valer tu dinero y ¡Pregunta!

No eres constante: Eres de las que empiezas a ver que bajas dos kilitos, y corres a comerte una hamburguesa, pizza, pasta o todos los dulces de los que te reprimiste por un tiempo. La idea de la buena alimentación es que sea constante y estable. Si vuelves a la rutina que te había puesto un poco rellena en días anteriores, no pretendas que al volver a comer ese dulce que tienes en la mira no se fije directamente en tus muslos. Para perder peso realmente debes ser constante. No es una cuestión de un día sí y 20 días no.

Eres un yo-yo: Si eres de las que has pasado tu vida en dieta extrema, bajas kilos y vuelves a ganarlos porque justamente hiciste un régimen tan malvado que no esperabas el día de terminarla para volver a comer como un naufrago rescatado, sabes que estás cometiendo un grave error. La idea es tener un plan de alimentos que sea parte de tu vida, no una solución momentánea. Igual con el ejercicio, esto tiene que ser parte de tu día, no el vidrio que rompes sólo en casos de emergencia. El cambio está en ti.

Por sobre todas las cosas tienes que recordar que perder peso no es algo que se hace de la noche a la mañana. No es una carrera rápida, sino más bien un maratón de 42 km para el que tienes que prepararte por mucho tiempo para lograrlo. Y en ese camino, realmente podrás sentirte bien contigo misma por saber que estás haciendo todas las elecciones correctas.

/nosotras

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