11 feb. 2012

Gánate el cuerpo que te mereces


Para recuperar la firmeza de tu cuerpo y evitar que éste se vuelva reacio al ejercicio, combina tu rutina de entrenamiento con una alimentación adecuada y escogr los productos que le ayudarán en esta tarea.

Preocupada por los kilos de más que tu misma te ‘propinaste’ en estas vacaciones, seguramente estás inmersa en una rutina febril de ejercicios. Es posible que te haya bajado un poco a las grasas, al azúcar y al alcohol, y que a pesar de eso cada semana se bajes de la balanza con una sensación frustrante, pues, aunque sientes tu cuerpo más firme, no has bajado ni un gramo. Quizás esto esté sucediendo porque no has pensado con calma en lo que debes hacer.

Y es que algo fundamental para el ejercicio que  le brindas al cuerpo como una manera de tonificarlo y liberarlo de toxinas es complementar éste con una ‘sabia’ manera de alimentarse, que no es más que el logro de una perfecta simbiosis entre la práctica de la disciplina deportiva o el entrenamiento que haces en un gimnasio y las cosas que come antes y después. Esta es la clave para fortalecer sus músculos, perder peso y hacer que tu cuerpo adquiera de nuevo su mejor tono.

Es increíble que una fórmula tan afortunada como es el seguimiento de una buena rutina de ejercicios al lado de una alimentación balanceada no sea puesta en práctica porque muchas veces nos negamos, sin proponérnoslo, a “ver el bosque, en lugar de los árboles”. Pero la gracia de esta concepción reside en comer ‘limpio’, es decir, productos frescos, y reemplazar, óigase bien, los bajos en grasas por los saturados en grasas (pues contienen menos azúcar).

Crear músculos sin grasa es la clave para mantener su cuerpo en forma y lucir más joven. Como parte natural del proceso de envejecimiento, cada persona pierde la mitad de la tonicidad de sus músculos cada año, a partir de los 30. Y cuanto menos músculos magros se tengan, se queman menos calorías, con la consecuencia natural de que se gane peso. Sin embargo, lo que hace el ejercicio sumado a una buena fórmula alimenticia es reversar los efectos inevitables del paso de los años.

El descanso
En todo este ‘agite’ una proporción de descanso es crucial. No puedes simplemente agotarte haciendo ejercicio, y lo más conveniente es que a un día de intenso entrenamiento le siga uno de descanso, o tal vez de ejercicio mucho menos fuerte. La razón es que mientras descansas usted est´rd construyendo músculos magros y consiguiendo adelgazar y fortalecer tu cuerpo. Evita, por lo tanto, volverte una frenética del gimnasio o del ejercicio porque esto puede volverse en tu contra, pues no tendrá oportunidad de reabastecerse de los minerales perdidos y ganar energía, sus huesos pueden perder densidad e incluso puede forzar su sistema inmunológico.

Modera y mezcla ejercicios
Algunos entrenamientos extremos, como correr largas distancias o golpear la banda caminadora, pueden reportarte altos rendimientos, pero si esto se vuelve adictivo, sigues haciendo más de lo mismo y, por supuesto, obtienes un resultado similar, lo que ejerce presión tanto sobre tu cuerpo como sobre tu mente.

El perder zinc y ganar cortisol, la hormona del estrés, hace que el cuerpo almacene grasa en la zona media del cuerpo, lo que es definitivamente ‘envejecedor’. Nuestros cuerpos no están diseñados para hacer los mismos movimientos de manera reiterativa o para hacer ejercicios de endurecimiento más de 40 minutos. Por eso, es bueno mezclar: haz 20 minutos de entrenamiento y una variedad de fortalecimiento y cardio a través de estiramientos.

/revistafucsia

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